El evento del Instituto de Ciencia de Datos se enfoca en el desalojo y en la desigualdad de viviendas en Virginia

La plática incluyó una presentación de investigadores de Virginia Commonwealth University con datos que describieron problemas de viviendas en la capital del estado

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La charla presentó datos recopilados por un proyecto de investigación estadística dirigido por los Profesores Howell y Teresa en el Centro de Análisis Urbano y Regional de VCU.

Lauren Yun | Cavalier Daily

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace

Escritores originales: Tadd Luhan y Lauren Yun

Traducido por: Edward Rodriguez y John Barton

El Data Science Institute [Instituto de Ciencia de Datos] de la Universidad de Virginia (UVA) fue anfitrión para los investigadores Kathryn Howell y Benjamin Teresa de Virginia Commonwealth University (VCU) el viernes por la tarde para una discusión sobre las estadísticas del desalojo y la desigualdad de viviendas en las ciudades principales de Virginia. Aunque fue principalmente dirigida a la ciudad de Richmond, la presentación también mencionó otras áreas urbanas que tienen los mismos problemas, incluso Charlottesville y Norfolk. El evento, que tuvo lugar en Ruffner Hall, fue patrocinado por el Instituto de Ciencia de Datos y el Northern Virginia-based Center for Innovative Technology [Centro de Tecnología Innovadora del norte de Virginia], una organización sin fines de lucro que se enfoca en crear asociaciones entre las compañías de tecnología y los consumidores de tecnología en el estado de Virginia.

El evento fue el primero del semestre en la serie de investigación "Almuerzo y Aprendizaje" del Instituto de Ciencia de Datos, cuya plática incluyó datos coleccionados por el RVA Eviction Lab [Laboratorio de Desalojo de Richmond], un proyecto de estadística operado por los profesores Howell y Teresa en el Centro para el VCU’s Center for Urban and Regional Analysis [el Centro para Análisis Urbano y Regional de VCU]. La iniciativa empezó en el verano de 2018 y es actualmente parte de VCU’s L. Douglas Wilder School of Government and Public Affairs  [Escuela L. Douglas Wilder de Gobierno y Asuntos Públicos de VCU].

Según su sitio web, los datos coleccionados por el Laboratorio de Desalojo de Richmond son usados juntos con el trabajo del “gobierno local, organizaciones de la comunidad, oficiales elegidos y otros defensores”. Los datos presentados por el Laboratorio de Desalojo de Richmond mostraron que entre las diez ciudades con las tasas más altas de desalojos en los Estados Unidos, cinco de ellas son ciudades de Virginia. La directora asistente Claudia Scholz del DSI Research Development [Investigación y Desarrollo del Instituto de Ciencia de Datos], introdujo el evento y describió la plática no solamente como un paso importante para interactuar con la comunidad de investigadores de estadísticas fuera de la Universidad de Virginia, sino también para reflexionar en el compromiso del Instituto de Ciencia de Datos a la justicia social.

“Tenemos una declaración en el Instituto de Ciencia de Datos que dice que nosotros estudiamos la ciencia de datos para el bien del público”, dijo Scholz. “Una de las cosas a las cuales nos queremos acercar desde hace seis meses es la creencia de que los datos no son solamente para el bien del público sino también para la justicia social. Lo que queremos hacer es pensar en cómo la ciencia de datos se podrá usar para corregir las injusticias sociales y llamar la atención a la desigualdad social".

Los datos incluidos en la presentación de Howell y Teresa proveyeron evidencia de un estado grave de la desigualdad de viviendas en la capital del estado. El proyecto actual de los investigadores es parcialmente basado en los datos publicados por el Laboratorio de Desalojo de Princeton, un equipo de académicos, estudiantes e investigadores locales basados en la Universidad de Princeton que se proponen a estudiar las tasas de desalojos nacionales a través del tiempo y abogar por políticas que se dirigen justamente a la desigualdad de viviendas en ciudades de los Estados Unidos. Fundado por Matthew Desmond, profesor de sociología de la Universidad de Princeton en 2017, el grupo publicó una clasificación nacional indicando que Richmond es una ciudad cuya tasa de desalojos es una de las más altas en los Estados Unidos con un promedio de 11 por ciento, o la segunda en una lista de 100 ciudades. Sin embargo, unos distritos producen números aún más altos, entre 30 y 50 por ciento.

Para comparar, en 2016 Charlottesville tenía un promedio de desalojo de 1.7 por ciento con un total de 196 desalojos ese año, conforme con los datos de Princeton.

Aunque los desalojos tienen algunas causas inmediatas, como no pagar renta, bastantes quejas por vecinos o visitas de la policía, Teresa argumentó que los factores estructurales afectan en gran medida la tasa de desalojos en ciertos vecindarios, especialmente la proporción de residentes blancos a residentes no blancos en lugar de simplemente la pobreza.

Según Teresa, la composición racial tiene el doble de probabilidades de afectar las tasas de desalojo en comparación con otros factores como la tasa de pobreza, el valor medio de la propiedad y el ingreso medio de los hogares y, por lo tanto, es la influencia más fuerte en las tasas de desalojo.

“Lo que eso significa en nuestra opinión es que hay algo en la estructura de ambos mercados de trabajo y de viviendas en esos barrios que conduce a tasas de desalojos más altos, entonces no estamos hablando solamente de cómo los mercados de viviendas funcionan ahora, sino también cómo han funcionado históricamente para mantener la inestabilidad de viviendas a través de las generaciones” dijo Teresa.

Howell añadió al punto de Teresa, agregando que la desigualdad entre los barrios, además de las diferencias en las tasas de desalojo, son frecuentemente un legado de patrones profundos de discriminación racial.

“Lo que no queremos decir al hablar de la raza… es que necesariamente haya un dueño que vea a dos inquilinos y les diga, ‘Tú entras pero tú no’. Es mucho más grande que eso”, dijo Howell. “Hay unas unidades de viviendas… que están disponibles para ciertas personas, y otras que no lo están, y eso tiene que ver con los patrones históricos de discriminación que todavía persisten en Virginia y alrededor del país. También la estabilidad de ingresos y la estabilidad en la historia del arrendamiento, de crédito y de crimen pueden limitar a las personas a tener acceso a ciertas unidades de alojamiento”.

Según Howell, las tasas altas de desalojo en Richmond son un efecto secundario de una escasez aguda de viviendas económicas, la cual afecta fuertemente más a los individuos y a familias que se ganan sólo el 50% del ingreso medio del área de Richmond y de los condados circundantes. En 2017, el ingreso medio doméstico reportado del área metropolitana de Richmond fue aproximadamente $67.633, más o menos $4.000 menos del ingreso medio doméstico para el estado entero de Virginia.

“Cuando hablamos del peso del alquiler, uno de los asuntos es que ya estamos perdiendo recursos de viviendas económicas para aquellas personas bajo el 50% del ingreso medio del área, y eso es crucial” dijo Howell. “En las áreas que lograron tener facilidades de viviendas económicas es dónde vemos también altos porcentajes de violaciones de código en viviendas en malas condiciones. Lo significante de esto es que coincide con las tarifas de desalojo, y entonces las personas son desalojadas de viviendas de baja calidad que se están volviendo más económicas solamente porque la calidad de ellas va empeorando cada vez más”. En cuanto a la respuesta pública al trabajo de ellos, junto con su influencia sobre la política de alojamiento, ambos Howell y Teresa expresaron sus deseos de que sus investigaciones puedan ser bien utilizadas, o por los grupos de apoyo como la Campaign to Reduce Evictions [Campaña para Reducir los Desalojos] del estado y otras, o por los legisladores estatales y locales que intentan entender mejor a sus circunscripciones electorales.

“Creo que está sosteniendo la conversación” dijo Howell. “De hecho, hemos recibido… unas peticiones de CARE y de otras organizaciones locales que han pedido datos particulares sobre los elementos educacionales, y al publicar la información de Richmond, recibimos pedidos de Norfolk, de Petersburg y de Hopewell de personas que querían saber qué podían hacer. Todavía es algo nuevo, pero repito que creo que está manteniendo viva la conversación”.

“Aunque el evento fue la primera vez que los dos profesores se presentaron en la Universidad de Virginia, los dos estaban igualmente emocionados de perseguir otras avenidas para colaborar con la Universidad, especialmente en cuanto al conocimiento y los recursos tecnológicos que tiene el Instituto de Ciencia de Datos, el cual se volverá la Facultad de Ciencia de Datos entre el otoño de 2019 y el de 2020.

“Parece que hay unas posibilidades de datos con este programa, de Ciencia de Datos” dijo Howell. “Ellos tienen algunas destrezas técnicas que nosotros no necesariamente tenemos y, también hay unos profesores que han ofrecido unos datos y conexiones a otros datos, entonces eso para mí sería muy emocionante”.  

Hablando de cómo las universidades, entre ellas UVA y VCU pueden dirigirse mejor al efecto de la necesidad de viviendas estudiantiles sobre la desigualdad de viviendas en los áreas urbanos, Howell notó también que nuevos enfoques son necesarios.

“Creo que una de las cosas más emocionantes es que las universidades que están preguntándose ‘Bueno, ¿cómo podemos mejorar?’ estén respondiendo con ‘Dale, ya sabemos que ésta va a ser una área donde los estudiantes van a querer vivir. Dirijámonos a eso”, dijo Howell. “Eso significa que se puede tener viviendas de alta densidad que se dirijan a los estudiantes, y esto tiene varios efectos… Reduce el impacto de los estudiantes sobre el barrio desde la perspectiva de un mercado de viviendas alquiladas, y también deja a los vecinos felices”.

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