Espacios a la moda: Los colores del amor

Estudiantes pintan un retrato de amor en el evento de la Organización Estudiantil de Hip Hop

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En el centro de la pista de baile una chica baila libremente como si nadie la estuviera mirando. Su traje de dos piezas de terciopelo anaranjado absorbía y reflejaba la luz a su alrededor.

Ariana Gueranmayeh | Cavalier Daily

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace

Escritor original: Sydney Bradley

Traducido por: Pablo Urioste y Jordan Brooks

El tema era el amor y los colores se veían cálidos mientras la gente bailaba. En un cuarto obscuro con un escenario, una colorida proyección de matices en celeste, dorado y rosado se reflejaba detrás del DJ. En la pista de baile, la gente se movía con la nostálgica libertad de una disco de los años 70. Había energía y amor. 

Este 15 de Febrero, día de San Valentín, la Student Hip Hop Organization [Organización Estudiantil de Hip Hop]  invitó a los estudiantes a sumarse a su evento en el Southern Café y Music Hall en el centro de Charlottesville.  “Color Theory: Love” [La Teoría del los colores: El amor] fue un evento con reservación que ofreció a los estudiantes un espacio para bailar, escuchar música y socializarse. Los temas, el color y el amor, fueron capturados en los cálidos matices de los carteles y reflejados en las luces de colores proyectadas en las paredes del Southern. La calidez de los colores junto con la calidez de la música especialmente seleccionada por estudiantes DJs dejaron a los congregados con entusiasmo para bailar sin perder la energía. 

Durante el primer set un compilado de “Moonlight” y “The Truman Show” proyectado en tonos celestes estableció una atmósfera profunda, un encuentro de lo frío y lo cálido, lo que invitaba al movimiento y la inmersión.  Cuando fue el turno de los éxitos de la música disco como “Got To Be Real” por Cheryll Lynn o “I’m Coming Out” por Diana Ross la multitud corrió a la pista y cantó, se balanceo y se dejó llevar. 

En el centro de la pista de baile una chica bailaba como si nadie la estuviera mirando. Su traje de dos piezas de terciopelo anaranjado absorbía y reflejaba la luz a su alrededor. Con cada movimiento de su pelo y baile espontáneo ella brillaba. Una sonrisa se encontraba permanentemente grabada de oreja a oreja.  

“Una vez al mes, cuando me digno a salir de la casa, me aseguro de ser la mejor vestida” dijo ella sobre su atuendo aquella noche. Andaba puesta una camiseta sin mangas corta, con dos círculos plateados de metal unidos a las correas. Sus pantalones, con una camisa de jean ligera atada alrededor de la cintura, recordaban el estilo de los  pantalones atléticos de los años 80 y 90, usados por el famoso MC Hammer. De calzado, ella portaba Sketchers blancos fosforescentes, sumando a la comodidad y al toque nostálgico del atuendo. 

La calidez del anaranjado fue esparcido por la multitud, apareciendo en las blusas tejidos y las camisas abotonadas de seda.

Con el pelo rosado y trasfondos dorados, otra estudiante bailo con sus amigos en la multitud. Su pelo colorido caía ligeramente en sus hombros, encontrando su camisa colorida, infundida de influencia geométrica Mondriana. Como muchísimos otros, ella llevaba pantalones negros, una pieza crucial para la noche.

Igualando la calidez de la proyección amarilla y las luces coloridas, un DJ estudiantil llevó una camisa bordada de seda roja con botones que se movía con su cuerpo cuando bailaba en el escenario. Encima de la camisa, llevaba un collar amarillo que se caía como un pequeño candelabro bajo del color de la camisa. La camisa roja, en contraste con el brillante fondo amarillo detrás de él permitió experimentar con un nuevo color esa noche: el dorado.

Mientras los estudiantes cantaban y bailaban canciones como “White Ferrari” por Frank Ocean y “Drunk in Love” por Beyoncé y Jay-Z, las luces doradas se reflejaban en los rostros relucientes que eran abrazados por el color del salón.

La noche concluyó con tonos de luz rosados, el mismo color que cega dos amantes cuando experimentan amor a primera vista.

Los estudiantes se vistieron para expresar cualquier cosa que necesitaran expresar—el amor, la individualidad, la amistad, la libertad. Mientras todos bailaban, los movimientos de sus cuerpos eran reflejados por los movimientos de sus ropas. La moción constante de la energía y los cuerpos creó un flujo de amor en el aire y en el piso.

Esa noche, la Organización Estudiantil de Hip Hop pintó un retrato de amor con el matiz de luces brillantes, sonidos embriagadores y una sala llena de amigos, extraños, y amantes. El mensaje final: vestirse cálido y amar más.

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