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Las metas de sostenibilidad de la U.Va. se ven afectadas por los hábitos nuevos de la pandemia

Los equipos de la Administración de Instalaciones han visto una disminución en el consumo total de basura, mientras un aumento en el consumo personal de basura durante la pandemia

<p>El estilo de vida de dormitorio produce más basura para varios estudiantes de la Universidad.&nbsp;</p>

El estilo de vida de dormitorio produce más basura para varios estudiantes de la Universidad. 

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace.

Escritora original: Isabel Weir

Traducido por: Lucy Hoak y Diego Blanco

Durante el semestre del otoño del 2020, la acumulación de basura de la Universidad ha bajado a un mínimo inusual.

A pesar de los protocolos de COVID-19 para el uso diario de las mascarillas desechables, contenedores para llevar y productos de limpieza, la Universidad está produciendo la mitad de la basura echada en el otoño de 2019. Sin embargo, los aumentos en el consumo personal de estudiantes y la población baja actual de estudiantes y profesores en la Universidad sugiere que los números de acumulacion pueden aumentar cuando la Universidad vuelva a un estado de normalidad. El personal del reciclaje y recolección de basura continúan a minimizar la huella de desechos a través de priorizar la seguridad y seguir las pautas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). 

En diciembre del 2019, la Universidad desarrolló un acuerdo de sostenibilidad llamado el plan de 30 por 30. La idea es lograr una reducción del 70 por ciento en el tonelaje de vertedero para el 2030, de 5,000 toneladas a aproximadamente 2,000 toneladas. Como una voz principal en desarrollar el acuerdo de sostenibilidad, el Director de Operaciones de la Universidad, Cheryl Gomez, dice que será muy difícil cumplir la meta. El influjo diario de material echado por la construcción de la Universidad, los planes de comida, y además las entregas de Amazon requieren un mantenimiento estricto en el manejo de los desechos.

Sin embargo, el desarrollo del COVID-19 ha desconcertado a la Universidad.

“Para el año calendario del 2020, se va a parecer que hicimos un trabajo impresionante en nuestras metas”, dijo Gomez.

Con las residencias sólo ocupadas más o menos dos tercios, los desechos han bajado notablemente. Sin embargo, Gomez citó los límites en la atendencia a los partidos de fútbol americano y la falta de eventos grandes como lo que realmente ha afectado la reducción de desechos.

Como una institución que provee el alojamiento y empleo, la Universidad ha experimentado cambios en la acumulacion de basura en ambos extremos del espectro. Mientras los aumentos en el teletrabajo y las reuniones por Zoom han limitado la producción de basura en las operaciones de los negocios, para algunos estudiantes, el estilo de vida en las residencias universitarias significa una mayor salida de los desechos.

Dhruv Rungta, estudiante del primer año del Colegio y enlace del primer año de Echols, vive en la Universidad en la residencia de Balz-Dobie. Ya que pasa la mayor parte del tiempo tomando cursos en línea desde su residencia, Rungta puede confirmar que su experiencia estacionaria ha cambiado su perspectiva en cuanto al consumo de basura. La mayoría de la basura de Rungta viene de las comidas. Normalmente come la comida de los comedores de la Universidad de un contenedor para llevar en su dormitorio y tira el contenedor y los restos de comida.

A pesar de reciclar en la casa, Rungta dice que el estilo de vida de dormitorio no provee muchas opciones de gestión de residuos y clasificación. Aunque la cafetería ofrece cajas para llevar comida que son compostables, el dormitorio no ofrece opciones de abono. Rungta recuerda que su única opción era pedir un recogido de basura cuando lo pusieron en Grounds en el dormitorio de aislamiento Courtenay.

“Hay cero opción para reciclar… pero dejar 15 bolsas para ser tiradas cada día… no era ideal”, dijo Rungta.

La universidad ha reconocido los retos de gestión de residuos por COVID-19 en una escala mayor. Un área de preocupación es la falta de recursos para asegurarse que los materiales compostables sean compostados.

“Las cajas para llevar son casi 100 por ciento compostables'', dijo Gomez. “Lo que no tenemos son los recursos, o sea, un socio de negocio, que llevaría los materiales… para ser compostados”.

Aun así, la universidad está trabajando duro para reducir los desechos en frente a la adversidad. Cuando la universidad cerró en primavera según las órdenes de precaución, un personal mínimo seguía estando presente dos veces a la semana para recolectar materiales confidenciales que no podían ser desechos en los vertederos. Ahora, el equipo ha continuado separando plásticos, metales y productos de papel a mano.

Esfuerzos para estratégicamente posicionar latas de basura alrededor de Grounds para brindarle a los estudiantes y la facultad es una opción más inmediata para deshacerse de basura. Las unidades multicolor tienen una lata para cartón y papel, una para plásticos, metales y cristal y otra para basura. La universidad también le pide a sus estudiantes que reusen. A pesar del COVID-19, el programa Reusable Office Supply Exchange [Departamento de  intercambio de artículos de oficina] sigue operando según los estudiantes se apunten. Para apuntarse, uno tiene que visitar la página de Servicios de Reciclaje de la Universidad.

Según los Institutos Nacionales de Salud, el COVID-19 podre sobrevivir más de 24 horas en el cartón y de dos a tres días en plásticos y acero inoxidable. Sin embargo, el equipo de reciclaje está primeramente preocupado con COVID-19 siendo transmitido entre personas. Para pelear contra estos riesgos, el personal de reciclaje tienen lentes protectores y guantes, al igual que pruebas de COVID-19 frecuentes. El equipo también está llevando a cabo sus labores con empleados reducidos. La superintendente del programa del Reciclaje de la Universidad, Sonny Beale, dijo que el programa quiere asegurar la salud de los empleados de reciclaje y sus familias.

“Nuestro equipo está dedicado a lo que estamos haciendo'', dijo Beale. “Hay preocupación [por contraer COVID-19], pero no es algo que ha causado a personas a dejar su trabajo… todo nuestro equipo está de acuerdo… en que hay mejores lugares para poner objetos que el vertedero”.

No han habido casos de COVID-19 entre los miembros del equipo de trabajo de reciclaje.

Por ahora, la universidad todavía debe trabajar con los riesgos y retos que COVID-19 ha presentado para la acumulacion de basura y sus metas de reciclaje.

“Hemos aprendido mucho sobre el virus”, dijo Gomez. “Hemos aprendido cómo podemos trabajar y aprender de forma segura. Aprendimos a vivir con el virus”.

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