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SHEVLOFF: La estructura académica de U.Va. desanima el aprendizaje por pasión

La estructura académica de concentraciones, requerimientos, y facultades en U.Va causa estrés y desanima el aprendizaje por pasión entre los estudiantes

Durante sus tres primeros semestres de trabajo universitario en la Universidad, muchos estudiantes toman cursos de prerrequisito que necesitan para varias concentraciones y programas, tal como la Escuela de Comercio McIntire o la Escuela de Liderazgo y Política Pública Frank Batten.
Durante sus tres primeros semestres de trabajo universitario en la Universidad, muchos estudiantes toman cursos de prerrequisito que necesitan para varias concentraciones y programas, tal como la Escuela de Comercio McIntire o la Escuela de Liderazgo y Política Pública Frank Batten.

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace

Escritora original: Alexandra Shevloff

Traducido por: Aldo Barriente y Sam Liss

La Universidad se siente orgullosa de la variedad y número de áreas de estudio. La Facultad de Artes y Ciencias presume 50 concentraciones desde áreas como las artes, las ciencias físicas, y otras áreas entre estas. Además, se ofrecen oportunidades de estudios interdisciplinarios. El exceso de oportunidades es sin duda una razón por la cual tantos estudiantes solicitan y asisten a la Universidad. Sin embargo, si uno investiga de manera más profunda la lista de concentraciones ofrecidas, las opciones se vuelven limitadas. Varios aspectos de la estructura académica de la Universidad, tal como concentraciones competitivas y un gran número de prerrequisitos y requerimientos, desaniman el aprendizaje por pasión.

Cuando el periodo de registración para cursos del semestre de primavera ocurrió a mediados de noviembre, me encontré en la situación muy estresante de decidir mi concentración, o más bien decidir en qué podía hacer mi concentración. Aunque no tengo que declarar una concentración hasta el final del año, todavía tenía que decidir mis planes futuros académicos. Tenía que saber en que quería hacer mi concentración antes de esta registración porque un buen número de concentraciones requieren solicitudes, y la admisión no es garantizada. Es cierto, cada uno debe tener un plan alternativo. Sin embargo, ese plan se vuelve limitado rápidamente. La mayoría de las concentraciones que no tienen un proceso de solicitud requieren una serie de cursos de prerrequisito, las cuales a veces solo se ofrecen un semestre por año. Además, hay varios cursos básicos en cada concentración en los cuales uno no puede registrarse hasta que uno declare esa área como una concentración o concentración secundaria.

Además, hay cursos que se llenan rápidamente y que guardan un cierto número de posiciones para aquellos que pertenecen al programa del curso. Este sistema es útil para los estudiantes que ya declararon su concentración, pero causa problemas para otros. Aunque muchos cursos mencionados son prerrequisitos para escuelas como la Escuela de Liderazgo y Política Pública Frank Batten, o la Escuela de Comercio McIntire, estudiantes que no han declarado una cierta concentración a veces no pueden tomar estos cursos.

Este sistema tan complicado como difícil de escoger clases y carreras no solamente provoca estrés y dificultad cuando se toma clases, sino también elimina el aprendizaje basado en pasión. Si su interés no se encuentra cubierta por una carrera que tiene que solicitar, el énfasis en un sistema de solicitud a una carrera crea un aumento inmenso de estrés sobre este tema sin garantizarte aún una oportunidad de estudiar lo que te interesa. Mientras que comprendo el objeto de crear programas más selectivos, al mismo tiempo ese tipo de estructura académica disuade a los estudiantes de perseguir lo que les interesan y fomenta un ambiente tan competitivo que no es productivo. En vez de tener algunas carreras ser restringidas a programas extremadamente selectivos, la Universidad todavía puede tener estos programas pequeños que se necesita solicitar, sino designarlos como programas honores exclusivos. Con programas de carrera estándares además de unidades de honores más rigurosas, los estudiantes tendrían la oportunidad de estudiar lo que les interesa y sentir menos presión. Es más, los estudiantes también tendrían la oportunidad de ser parte de un programa de honor exclusivo. 

El número más grande de prerrequisitos requeridos para algunas carreras o escuelas así como también los requisitos generales son factores que contribuyen a una merma de aprendizaje basado en pasión a la Universidad. Los estudiantes están tan enfocados en cumplir sus requisitos, tanto sí lo general o específico a la carrera, que hay apenas posibilidades de explorar diferentes áreas de estudio. Una meta de la estructura académica de la Universidad actual es producir un “intercambio de ideas tanto gratuito como colegial”. Sin embargo, para muchos estudiantes, la manera en la cual los cursos de la universidad se organizan provoca más estrés y daño que el flujo de conocimiento. 

Con la combinación de clases requeridas, las carreras basadas en solicitud y complicaciones entre las dos, los estudiantes de la Universidad se ponen bajo más presión de lo necesario y compiten el uno con el otro.  Por medio de una refundición de la estructura académica y los requisitos para algunas carreras, la Universidad podría aliviar muchísimo este estrés y seguir inculcando pasión en sus estudiantes. 

Alexandra Shevloff es columnista de opinión para The Cavalier Daily. Se puede contactar en opinion@cavalierdaily.com

Las opiniones expresadas en esta columna no son necesariamente aquellas de The Cavalier Daily. Las columnas representan únicamente la perspectiva del autor.

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