Estudiantes a favor de un sueldo digno organizan manifestación fuera de la Junta de Visitantes

La manifestación fuera de la sesión de la Junta de Visitantes fue organizada por la Campaña por un Sueldo Digno

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La mayoría de los manifestantes presente eran estudiantes. Riley Walsh | Cavalier Daily

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace

Escritor original: Tadd Luhan y Tristan Baird

Traductores: Aldo Barriente y Diana Albarracin

Activistas de la Living Wage Campaign [Campaña por un Sueldo Digno] se manifestaron fuera de la sesión de la Board of Visitors [Junta de Visitantes] en frente de la Rotunda el viernes en la tarde. La manifestación ocurrió mientras los Miembros de la Junta, incluyendo al presidente Jim Ryan, planeaban tomar decisiones acerca del aumento del sueldo mínimo para los empleados universitarios y de la vivienda asequible. El Community Working Group [Grupo de la Cooperación Comunitaria], creado por el presidente Ryan en 2018, publicó su reporte oficial esa misma mañana, el cual identificó a la vivienda asequible y a el sueldo digno como una de las prioridades de la universidad.

Como el grupo de apoyo hacia el sueldo digno más viejo del país, la Campaña por un Sueldo Digno forma parte importante de la historia de la Universidad y de Charlottesville. Durante sus 21 años, la Campaña ha logrado varias metas, como proponente activo del aumento del sueldo mínimo a 8 dólares en 1998, y como organizador de la huelga de hambre de 14 días en 2012, en la cual participaron 21 estudiantes. Los dos eventos consiguieron mucha atención de la prensa.

Compuesto por estudiantes, miembros de la facultad, y miembros de la comunidad, la Campaña por un Sueldo Digno ha tenido un lugar destacado en la Universidad y en la comunidad durante el transcurso de este año. El grupo se formó en 1997 con el propósito de “apoyar a los derechos de los trabajadores de la Universidad” y “atraer atención a los problemas de desigualdad, pobreza, y el hecho de que los derechos de trabajadores son derechos civiles.” El grupo criticó al presidente Ryan en diciembre pasado por su falta de posición definitiva sobre el tema del sueldo digno. El presidente Ryan declinó mostrar su posición en el asunto, diciendo que necesitaría más información antes de tomar una decisión.

“La indisposición histórica de la Universidad hacia el tratamiento de sus empleados de bajos ingresos como miembros verdaderos de nuestra comunidad ha creado bastante inequidad y condiciones laborales injustas,” dijo el comunicado de prensa publicado por la organización antes de la manifestación. “Como patrón con una historia profundamente racista, el hecho de que los empleados de la Universidad no representen las estadísticas demográficas raciales, de inmigrantes, y/o de refugiados aquí en Charlottesville, muestra la continuación del historial supremacismo blanco de la Universidad.”

El comunicado de prensa también incluyó cuatro demandas del grupo. La primera demanda fue que la Universidad aumentara el sueldo mínimo a 16,84 dólares la hora, más aparte beneficios de salud. La segunda demanda fue que empleados contratados, incluso trabajadores del comedor contratados por la compañía Aramark, también recibieran este aumento de sueldo. La tercera demanda fue que la Universidad apoyara la vivienda asequible. La última demanda fue que la Universidad creara formas de comunicación entre los empleados de bajos ingresos con sus superiores sin aprensión de castigo.

El presidente Ryan ha prometido persistir en la búsqueda del sueldo digno y hacerlo una de las prioridades de su presidencia, con el propósito de tener una solución antes del final de este año escolar. Pero la campaña a favor del sueldo digno insiste que hay que tomar acción ahora.

“El Grupo de la Cooperación Comunitaria del presidente James E. Ryan apoya nuestra insistencia que la compensación, la vivienda,  y la raza son la raíz de los problemas que tenemos en la Universidad,” dijo el comunicado de prensa. “Felicitamos los esfuerzos del grupo. El presidente Ryan muestra su interés en las condiciones laborales de la Universidad y su disposición en hacer más cambios que aquellos que hicieron sus predecesores, pero ahora es tiempo de que la Junta de Visitantes tome acción.”

A pesar de la lluvia y del frío, los activistas no se dieron por vencido. Hubo alrededor de cincuenta manifestantes, y la mayoría de ellos eran estudiantes. Los manifestantes se juntaron en los escalones de la Rotunda con letreros y pancartas apoyando el sueldo mínimo de 16,84 dólares, la vivienda asequible para los empleados universitarios, y darle fin al complejo de la industria carcelaria. Los organizadores explicaron el propósito de la manifestación, leyeron testimonios de empleados universitarios, y repitieron sus demandas.

Para dirigir sus demandas a la Junta de Visitantes, la manifestación se movió al porche frontal de la Rotunda, en donde estaban a tan solo unos cuantos pasos del lugar de la sesión. Los organizadores dirigieron los cantos "no se puede sobrevivir con $7,25" y “Jim Ryan, deje de mentir. Deje que los trabajadores protesten,” y después leyeron sus reclamos contra ciertos miembros de la junta.

Entre los individuos criticados se encuentran el Rector de la Junta, Frank "Rusty" M. Conner III, a quien los manifestantes acusaron de comprar su puesto a través de donaciones al gobernador y cuya participación en las inversiones de la Universidad se valoró en $100 mil millones. Robert M. Blue, vicepresidente ejecutivo y presidente, y director ejecutivo de Power Delivery Group [Grupo de Suministro de Energía] de Dominion Energy también ha sido criticado. Los manifestantes afirmaron erróneamente que el señor Blue era el gerente de la compañía.

Si bien los organizadores expresaron su apoyo a la reciente creación por parte del presidente Ryan de un Grupo de Trabajo Comunitario para abordar algunas de las preocupaciones del grupo, los manifestantes también se mostraron en desacuerdo con la renovación de la Universidad de un contrato de 20 años con Aramark, cuyos empleados se ocupan de los comedores de la Universidad. Un aspecto clave de las quejas del grupo fue que la compañía ya no permite que el personal tenga tiempo asignado para asistir a clases gratuitas de inglés como segunda lengua, ya que algunos de los empleados contratados de la Universidad son refugiados que carecen de experiencia suficiente con el idioma. Anteriormente, Aramark permitió que los empleados recibieran el pago por las horas utilizadas para mejorar sus habilidades en inglés pero esta política se eliminó el año pasado, según Corey Runkel, el encargado de los medios de comunicación sociales de la Campaña por un Sueldo Digno y estudiante universitario de tercer año.

La estudiante universitaria de cuarto año, Elise Peterson-McMath, quien asistió a la manifestación y fue invitada por los encargados de la campaña a hablar en el evento, dijo que la Universidad a menudo no trata al personal contratado con el mismo respeto que se le brinda a otros empleados de tiempo completo.

"Creo que la Universidad no tiene que pasar por los problemas y los gastos de emplear a las personas," dijo Peterson-McMath. "Así que contratan a una empresa que se encarga de contratar a los empleados para que se encarguen de eso, y en efecto no tienen que pagar tanto dinero. Y ponen toda la responsabilidad en [la compañía] y actúan como si sus manos estuvieran atadas.”

Aunque la manifestación estaba destinada a ser pacífica, y el Departamento de Policía de la Universidad no ordenó que la multitud se dispersara, se rompió una ventana en el lado norte de la Rotunda, frente al Lawn. Según el Daily Progress, los estudiantes habían estado golpeando sus manos contra las ventanas de la Rotonda, lo cual resultó en el daño causado. El daño fue reparado en un lapso de 24 horas, aunque el portavoz de la Universidad Anthony de Bruyn declaró en un correo electrónico a The Cavalier Daily que aún no estaba disponible una estimación del costo total por los gastos de reparación. La Universidad no planea tomar medidas preventivas adicionales en respuesta al incidente.

Runkel también dijo que ya ha pasado tiempo para soluciones parciales al problema.

"Realmente no hay pasos intermedios para pagar un salario digno," dijo Runkel en un comunicado por correo electrónico a The Cavalier Daily. "Hay otras acciones separadas que nos gustarían (como paridad de contratistas, transparencia en la administración, que la Junta de Visitantes actuara como si fuera la junta directiva de una escuela y no de Walmart) pero la resolución no se produce hasta que los trabajadores obtengan los recursos para decidir cómo vivir sus vidas.”

En cuanto al nivel de confianza que los miembros de la campaña tienen en que la administración actual de la Universidad va a hacer algo al respecto sobre el sueldo mínimo, Runkel afirmó que la responsabilidad del cambio ya no es solo de la Universidad, sino que igual es reponsabilidad de ellos mismos.

"Después de varias décadas, no confiamos en los administradores de la Universidad (quienquiera que sean), sino en nosotros mismos y en los organizadores de Charlottesville," dijo Runkel. “[El presidente Ryan] firmó una carta de apoyo como profesor de derecho aquí hace varios años, pero hemos aprendido de un cuarto de siglo aquí en no confiar en cosas de esa naturaleza. Abogamos por esta causa de cualquier manera.”

Aunque la manifestación estaba principalmente relacionada con proporcionar un salario digno y una vivienda asequible para los empleados de la Universidad, la raza también se discutió en conjunto con la controvertida historia racial de la Universidad. Según los oradores de la Campaña por un Sueldo Digno, los miembros de la comunidad negra y otros grupos minoritarios, incluidos los hablantes no nativos de inglés, tienen posiciones salariales basadas en salarios de manera desproporcionada dentro de la Universidad.

La estudiante de primer año de la Universidad, Gabryelle Francois, quien asistió al evento después de enterarse de él gracias a uno de sus profesores, comentó sobre su experiencia como estudiante afroamericana en la Universidad. "Cuando entro al salón de clase, es bastante raro que vea a alguien de color, pero cuando entro a los comedores, veo a gente parecida a mí en todos lados,” dijo Francois. “Y no creo que ese sea el único lugar donde debería ver mi color reflejado dentro de la comunidad. Es como un negocio aquí, tenemos mucho dinero. Podemos ayudar a mucha gente contratando a más personas de color."

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