VITI: Nueva ley de fumar malinterpreta las responsabilidades de los adultos

Todos los estadounidenses deben recibir todos los derechos, privilegios y responsabilidades adultos a los 18 años, y las acciones recientes de la legislatura de Virginia son un paso hacia atrás

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Recientemente la legislatura de Virginia elevó la edad legal de los 18 a los 21 años para comprar tabaco, nicotina y todo productos para vapear. Cortesía Wikimedia Commons

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra  a continuación: enlace

Escritor original: Katherine Viti

Traducido por: Edward Rodriguez y John Barton

El gobernador Ralph Northam firmó un proyecto de ley este jueves para subir la edad legal de los 18 a los 21 años para comprar todos los productos de tabaco, nicotina, y vapeo en Virginia, con una excepción a los que sirven actualmente en los servicios militares. Esta nueva ley significa que Virginia es el séptimo estado del país que eleva la edad legal para comprar estos productos con la intención de reducir la adicción y el abuso del tabaco y nicotina entre los adolescentes. Sin embargo, el intento de la legislatura del estado de inducir la responsabilidad entre los jóvenes prohibiendo estos actos crea una cultura donde la ley le falta el respeto a los jóvenes y de pronto menos respeto los jóvenes le darán a la ley.

La prohibición del tabaco es un síntoma de un problema que plaga a los adultos de 18 a 25 años – la forma mal desarrollada en la cual los Estados Unidos concede los derechos y privilegios de la edad adulta. En 47 estados, la edad a la cual una persona se vuelve adulto ante los ojos de la ley es de 18 años. A los 18 años, la gente recibe el derecho de poder firmar documentos legales y también la habilidad de alistarse en los servicios militares. La consistencia en esta ley refleja la Enmienda 16 de la Constitución de los Estados Unidos, la cual estableció la edad legal de votar a los 18 años en 1971. En la Enmienda 16, ambos el Congreso y los estados expresaron su confianza de que todos los estadounidenses de 18 años y mayores son capaces de tomar decisiones bien informadas que impactan su futuro y los futuros de otros.

A pesar de esta confianza, los derechos y privilegios de un adulto actualmente son concedidos arbitrariamente. Aunque los estadounidenses pueden servir en un jurado y en los servicios militares a los 18 años, no pueden comprar alcohol, rentar un carro ni registrarse en ciertos hoteles hasta los 21 años. Considerando que una persona de 18 años puede comprarse una escopeta en la mayoría de los estados, pero no puede comprarse una cerveza, muchas restricciones legales de edad no son solamente arbitrarias, sino que también son una injusta infracción de la responsabilidad dada por la Enmienda 16. Tales restricciones dejan a los de 18 a 25 años en un estado de limbo legal, en el que se espera que ellos actúen con las mismas responsabilidades y la misma culpabilidad de un adulto pero se les prohíbe disfrutar los privilegios que van con el mismo estado. Esto es una doble moral injusta.

En vez de disuadir este acto peligroso, esta doble moral simplemente enseña a los jóvenes adultos a faltarle el respeto a la ley. Por ejemplo, aunque la edad legal para tomar alcohol es de 21 años, en una encuesta nacional, fue reportado que casi 60% de los estudiantes universitarios entre 18 y 22 años tomaron alcohol durante el último mes. Que los menores de la edad legal toman ilegalmente ya es la norma, no la excepción, y esto demuestra que la cultura de faltarle el respeto a la importancia y el poder de la ley existe entre los jóvenes adultos. Esta falta de respeto va más allá que el privilegio prohibido propio, pues la tendencia de tomar ilegalmente conduce a una cultura de crear identificaciones  falsas. La cultura de las identificaciones falsas normaliza los crímenes serios como la usurpación de identidad y la falsificación de la identificación gubernamental en búsqueda de cometer un delito menos serios, y el predominio de ella recalca que los jóvenes adultos le tienen tan poco respeto a la ley. No hay ninguna razón por presumir que las prohibiciones de la compra del tabaco para los que son menores de 21 años no vaya a crear la misma cultura de poco respecto. Los legisladores no deben apoyar las leyes que puedan reforzar esta cultura.

La nueva prohibición del tabaco se basa en un esfuerzo por proteger la salud pública, igual al aumento de la edad legal para tomar alcohol. La edad mínima legal para tomar fue aumentado a los 21 años en los 1980 como un esfuerzo de bondad por las organizaciones como Mothers Against Drunk Driving  Madres Contra el Manejo Bajo la Influencia del Alcohol] para reducir las muertes causadas por conducir en estado de embriaguez y otros problemas relacionados al alcohol. Aunque el propósito de las leyes como ésta es restringir los privilegios más peligrosos a los adultos mayores y maduros, no hay ninguna garantía de que los que están bajo la ley reciban mejor información mientras tanto. Mientras las personas continúan a madurarse entre los 18 y 21 años y a lo largo del resto de sus vidas, nosotros, como sociedad, no tenemos ningún mecanismo obligatorio para asegurar que estos ciudadanos, quienes terminan con la educación pública a los 18 años, usen este tiempo para educarse bien acerca del uso seguro de las sustancias como el tabaco, la nicotina, y el alcohol.

Lo más importante para la promoción de la seguridad del público es la creación de normas sociales positivas que disuaden las prácticas peligrosas como conducir en estado de embriaguez y normalicen las prácticas seguras como designar a los conductores. Mientras la edad legal aumentada para tomar alcohol tal vez salve vidas, algunas personas sostienen que la agenda legislativa de Las Madres Contra el Manejo Bajo la Influencia del Alcohol forma solo una pequeña parte del éxito de ellas. Dado que no existe ninguna educación obligatoria del gobierno para las personas entre los 18 y 21 años, la salud pública mejoraría si la cultura de la falta de respeto a la ley fuera desmantelada y los derechos fueran concedidos uniformemente.

Como sociedad, no debemos disminuir el significado de la responsabilidad de los adultos por conceder los derechos de la edad adulta en momentos arbitrarios. Aunque no nos gusta considerar las consecuencias de seguridad que vienen del uso del tabaco, de tomar alcohol y de poseer armas, tenemos que constituir una norma constante de responsabilidad para los jóvenes adultos a través de conceder todos los derechos y privilegios de la edad adulta a los 18 años y forzar que se acepten las consecuencias de las decisiones. Las decisiones de la legislatura de Virginia de la semana pasada son un paso hacia atrás de este ideal, y juntos tenemos que considerar otros pasos que se tienen que dar para crear una norma legal uniforme de responsabilidad.

Katherine Viti es Escritora de Opinión para The Cavalier Daily. Se puede comunicar con ella por opinion@cavalierdaily.com.

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