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Las 10 cosas más importantes que la universidad me ha enseñado hasta ahora

En primer lugar, no, no es como en las películas.

Cuando todos dijeron que el ramen se convertiría en mi mejor amigo en la universidad, no se equivocaron.
Cuando todos dijeron que el ramen se convertiría en mi mejor amigo en la universidad, no se equivocaron.

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace

Escritxr original: Pratha Purushottam

Traducido por: Maria Aguilar y Marina Peebles

1. Muchas. Responsabilidades.

Tareas, llamar a mis padres, lavar la ropa, comer: la cantidad de responsabilidades que tengo podría ser una lista de las 10 principales por sí sola. Sin embargo, junto con toda esta responsabilidad viene la independencia, por lo que estoy agradecida. Si bien es mucho lo que se debe asumir recién salida de la escuela secundaria, también es emocionante tener, casi, el control total de mi propia vida. Sorprendentemente, es más fácil mantener una rutina de comer bien, hacer ejercicio y estudiar cuando decido todo mi horario. Y a pesar de todo, la universidad nos está preparando para la vida real, por lo que todos, especialmente los de primer año, debemos ser positivos sobre este cambio drástico.

2. Es el momento perfecto para probar cosas nuevas fuera de clase

Es importante dedicar tiempo a actividades divertidas y relajantes cuando no se está estudiando. Incluso fuera de clase, hay tantas actividades diferentes, desde senderismo hasta fiestas y probar nuevos restaurantes, que es difícil aburrirse. Además, los clubes son una forma fantástica de explorar nuevos pasatiempos o fortalecer los preexistentes. Por ejemplo, Cavalier Cuisine me ha permitido adquirir habilidades culinarias necesarias, aunque la cocina nunca fue mi fuerte. ¡El mes pasado hicimos un delicioso pollo al curry tailandés! La universidad trata de estimular la mente, y puedo ver que ciertamente me está ocurriendo.

3. Levantarse a las 7am es cosa del pasado

¿Tener un horario en el que mi primera clase es a las 11 a. m.? Di menos. Personalmente, lo peor de la escuela secundaria era lo temprano que tenía que levantarme, por lo que hacer mi propio horario en la universidad ha sido un cambio muy bien recibido. No tener clases por la mañana no solo significa despertarme un par de horas más tarde, sino que puedo tomarme mi tiempo para prepararme, tomar un buen desayuno y tal vez incluso hacer algunas tareas. Honestamente, las clases matutinas deberían ser prohibidas; creo que sería mejor para la salud mental de todos.

4. Superar FOMO es esencial

Con tantas cosas sucediendo siempre, y solo una cantidad limitada de tiempo, es imposible hacerlo todo. Tengo que elegir una cosa e ir con ella. Como resultado, seguramente me perderé algo, pero últimamente he aprendido a estar en paz con ese hecho. Como dicen, disfruta el momento y no pienses en lo que podrías haber estado haciendo en su lugar. Y de todos modos, siempre habrá otro evento, fiesta o noche de cine.

5. Todo se trata del equilibrio

Es diferente para todos, pero para realmente prosperar en la universidad, personalmente siento que necesito un buen equilibrio entre el trabajo escolar, los clubes y salir con amigos. Definitivamente requiere práctica, pero a medida que pasan las semanas, puedo sentir que estoy mejorando. El manejo del tiempo es una habilidad que los estudiantes universitarios realmente tienen la oportunidad de perfeccionar. Es difícil imaginar que alguna vez tendré un semestre en el que no me apresure a terminar un trabajo antes de la fecha límite o estudie frenéticamente para un examen al día siguiente, pero uno puede esperar.

6. El expandir y profundizar mis intereses académicos se ha vuelto mucho más fácil

Aunque juré no volver a tomar clases de matemáticas o de ciencias después de la escuela secundaria, la gran variedad de materias que la Universidad ofrece me tentó: introducción a la programación, ¡Allá voy! Además, agradezco poder no saber qué es lo que quiero hacer en la universidad y poder tomar mi tiempo para explorar mis opciones. Aunque como todos sabemos, ¡SIS no siempre facilita las cosas! La cantidad de clases en la universidad nos dan tantas posibilidades. En tan solo dos meses he podido tomar clases tan específicas e interesantes, como la sociología de inmigración. Estoy emocionada de ver lo que los próximos siete semestres conllevarán.  

7. Ramen realmente es un héroe

Cuando todo mundo dijo que el ramen sería mi mejor amigo en la universidad, tenían toda la razón. Durante esos días en los que caminar hasta el comedor es demasiado trabajo, o cuando ya ha cerrado para la hora a la que puedo ir a cenar, me tranquiliza saber que mi paquete de ramen me espera en mi dormitorio. Es fácil de preparar y bastante sabroso. Y lo mejor es que venden tantos sabores de ramen, incluyendo picante, con verduras, con carne, y con salsa estilo china, coreana, o india. Y finalmente, es una buena comida como para compartir con tus amigos; cada quién puede agarrar un tenedor, y a por ellos. ¿A quién le apetece una noche de ramen?

8. Hay tanta gente interesante a quien conocer

Con toda la gente nueva que brinda una escuela de 21.000 personas, definitivamente me fue estresante superar mis tendencias de introvertido, pero ha valido la pena hacer el esfuerzo.  El hablar con alguien, aunque sea por solo cinco minutos, aunque sea por solo cinco minutos, revela tanto de una persona, y hay veces que es algo que nunca esperaría. Además, sostener un corto diálogo puede resultar en conversaciones interesantes, y también puede estimular la mente y forzarme a considerar nuevas ideas y perspectivas. Ya sean bromas o conversaciones profundas, los animo a intentar hablar con alguien nuevo cada día. ¡Nunca sabes lo que puedes descubrir!

9. La comida gratis tiene un nuevo significado

Si algún evento promociona comida gratis, cuenta con que vaya a estar ahí. Haré lo que sea por una pausa breve de la comida de comedor (aunque la verdad, sabe mejor de lo que me esperaba). El hecho de que la comida sea gratis es todavía mejor, en especial tomando en cuenta eso de los estudiantes universitarios quebrados. Aunque el cuerpo estudiantil no está de acuerdo en muchas cosas, yo creo que todos podemos coincidir en que la comida gratis es de lo mejor que puede existir. Si alguien les da la idea a los profesores de ofrecer comida gratis durante sus horarios de oficina, estoy segura de que van a ver que más estudiantes asistirán.

10. Los próximos cuatro años serán realmente inolvidables

Estoy segura de que esta lista se irá expandiendo mientras vaya pasando más tiempo en esta Universidad, y sé que aprenderé varias lecciones. Gente, clases y experiencias nuevas suenan como la receta perfecta para el éxito. Dicen que la universidad son los mejores cuatro años de tu vida, y aunque creo que no he estado aquí lo suficiente como para poder decir eso, definitivamente le veo el potencial. ¡Qué emoción ver lo que viene! 

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