Nota de la editora: Este artículo fue escrito originalmente por Sadie Adams el 8 de abril de 2026. Trabajamos para preservar el significado original en la traducción, pero no lo podemos garantizar.
Recuerdo caminar por el Downtown Mall con mi padre cuando era niña, quejándome de hambre sin parar—como todos los niños de 8 años. Para ayudarme a aguantar hasta la cena, fuimos a Marco & Luca a tomar un aperitivo por la tarde. Aunque no recuerdo qué había en ellos, sí recuerdo que ese fue el momento en que me enamoré de los dumplings.
Para ver si mi recuerdo de la infancia seguía siendo cierto, decidí ir a Marco & Luca en el Córner en una tarde fría reciente. Colocado cerca de Take It Away Sandwich Shop y al otro lado de Ragged Mountain Running Shop, el exterior de la tienda era un hoyo modesto y, si no fuera por el letrero rojo y brillante colgante, lo habría pasado de largo.
La primera ubicación de Marco & Luca abrió en el 2001 en Second Street por una pareja llamada Sun Da y Dragana Katalina-Sun, quienes llamaron el restaurante en honor a sus hijos. Sus dumplings se han convertido en un clásico de Charlottesville, y ahora cuenta con tres ubicaciones en la ciudad. En el 2010, Marco & Luca se volvió accesible para los estudiantes, ya que se mudaron a la amada Elliewood Ave., justo detrás de Starbucks.
Cuando mi novio y yo entramos al establecimiento, fuimos recibidos de inmediato con una sonrisa alegre por la mujer del mostrador de recepción. Después, aprendí de un letrero en la pared que ella era una de las fundadoras de Katalina-Sun. Ella se preocupó por nuestras caras nerviosas y por el castañeteo de los dientes del frío. A pesar de nuestros consuelos, Katalina-Sun insistió en que nos sentamos en una mesa para que pudiera traernos caldo de pollo sin costo para calentarnos. Su hospitalidad nos hizo sentir como si fuéramos invitados a su casa, en vez de solo ser patrocinadoras de un restaurante.
El interior del restaurante está pintado de naranjas y amarillos cítricos, decorado con unas cuantas plantas grandes e iluminado con una luz suave. Las sillas, mesas y asientos en las paredes eran de madera, lo que contribuye a un efecto cálido y hogareño. Aunque el interior es pequeño, caben al menos cinco mesas, cada una con dos sillas. Durante nuestro tiempo ahí, solo otra pareja estaba sentada en la esquina, pero varias personas venían a pedir para llevar.
Yo ordené Fried Pork Dumplings por $5.75 y un Veggie Hot Bun por $2.50, lo que sumó un total comparable o más barato que otras opciones de merienda en el Corner. Una orden de dumplings vino con siete dumplings muy calientes y una buena cantidad de la salsa de soya especial de Marco & Luca, un toque ácido y único del restaurante a la salsa típica de soya, que viene con todos los dumplings.
Los dumplings estaban deliciosamente sazonados con jengibre y otras especias, lo que les daba un toque sin resultar muy picantes. Las pieles crujientes, pero no aceitosas, de los dumplings complementaban el puerco humeante en su interior. La temperatura caliente fue lo único que me impedía comerme todo al momento en que fue servido. Aunque son deliciosos por sí mismos, el verdadero punto culminante del platillo fue la salsa de soya especial. Cubría toda la base del contenedor, lo cual, a primera vista, parecía excesivo. Pero en cuanto probé la salsa ácida y deliciosa, el tamaño de la porción cobró sentido.
También les echa la salsa encima del panecillo vegetariano, que estaba relleno de repollo china, zanahorias y judías verdes. La masa era ligera y esponjosa, aunque prefiero más las verduras en el centro, por $2,50, este bolillo caliente valió la pena. Otras opciones a Marco y Luca incluyen bollo de cerdo caliente, sopa picante y agrio, bolitas de sésamo, cada uno por menos de 5 dólares.
Mi novio probó las empanadillas de cerdo al vapor por $5.75, acompañadas con pollo al curry por $6.50, que resultó a ser una gran porción de comida— casi el tamaño del plato principal. El pollo salteado se cortaba en porciones pequeñas y se cocía en una salsa cremosa de tomate, y se servía con palillos. Aunque los heat-seekers se habían sentido decepcionados por la falta de especias, el pollo estaba lleno de sabor de ajo, cebolla y tomate sin ser picante ni seco. Las empanadillas al vapor eran similares a las fritas, pero faltó ese toque crujiente que me encanta. Aunque las empanadillas al vapor son más saludables, yo recomiendo las fritas.
En definitiva, nuestra visita confirmó mi memoria exacta sobre lo que recordaba de Marco y Luca con mis padres cuando era niña—absolutamente delicioso.
Mientras las opciones del menú están bien preparadas, Marco y Luca no han adaptado su horario de atención al horario de las clases de los estudiantes. Aunque las otras ubicaciones están abiertas para la cena, la ubicación de Elliewood de Marco y Luca está abierta de 10:00 a 16:00, de lunes a viernes, y está cerrada los fines de semana. Además, el menú de todas las ubicaciones es limitado, con los únicos rellenos disponibles en las empanadillas de cerdo y de verduras.
Aun así, el aspecto más memorable de mi visita a Marco y Luca fue la evidencia del impacto positivo del restaurante en la comunidad de Charlottesville.
El hospedaje de Katalina-Sun era más que una simple bienvenida inicial. Al final de la cena, llegó un señor a quien reconocí en el Corner. Me pregunto por un vaso de agua y Katalina-Sun le ofreció un plato de sopa caliente y lo invitó a sentarse para calentarse. Este gesto resumió el ambiente de Marco y Luca, orientado a la comunidad y uniendo a Charlottesville con las empanadas.
Con horario limitado y dejando a un lado el exterior, Marco y Luca han sido mi lugar favorito para agarrar un almuerzo rápido y barato cerca del campus. Si buscas un almuerzo barato entre clases o un ambiente acogedor, este es el lugar ideal para ti.




