BAKER: no olvidemos los delitos de Arabia Saudita

Los Estados Unidos no debería de ignorar el asesinato de Jamal Khashoggi por parte de Arabia Saudita

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The Crown Prince Mohammad Bin Salman Al Saud has been accused of orchestrating the murder of Jamal Khashoggi, a prominent critic of the Saudi Royal family and of Mohammad Bin Salman in particular.

Courtesy Wikimedia Commons

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace

Escritor original: Matthew Baker

Traducido por: Pablo Urioste y Mary Kenzakowski

En las últimas semanas, Arabia Saudita ha sido el foco de un severo escrutinio. El Príncipe Heredero Mohammad Bin Salman Al Saud ha sido acusado de haber orquestado el asesinato de Jamal Khashoggi, un importante crítico de la familia real saudita y de Mohammad Bin Salman en particular. Inicialmente, el gobierno Saudita alegó que Jamal Khashoggi se había retirado del consulado en Estambul intacto, más luego adaptaron la historia para admitir que Khashoggi fue asesinado por agentes sublevados, varios de los cuales son asociados cercanos a Mohammad Bin Salman. Sin embargo, luego de que varios ministros de alto rango fueran  despedidos, el gobierno Saudita todavía alega que esta fue una operación sin sanción oficial de la cual el Príncipe Heredero no estaba enterado. Esto es tan surreal como es mentira. Ninguna operación que involucre al director adjunto de inteligencia Saudita, un importante crítico de la familia real, y quince agentes en un país limítrofe ocurre sin un alto nivel de autorización. Mientras más datos salgan a la luz y líderes políticos y comerciales internacionales sancionan al reino, el gobierno de los Estados Unidos debe condenar a Arabia Saudita y detener la venta de armas al país permanentemente. 

El 2 de octubre, Jamal Khashoggi ingresó al consulado de Arabia Saudita en Estambul para obtener una prueba de su divorcio para poder casarse con su prometida Hatice Cengiz. Al entrar, Khashoggi fue estrangulado hasta la muerte, su cuerpo que fue descuartelado y envuelto en una alfombra la cual fue pasada a un conspirador local para ser despachada.  Los quince agentes sauditas responsables de este flagrante acto también fueron reportados de haber sido vistos “utilizando la ropa de Kashoggi al retirarse de las facilidades”, supuestamente para generar una ilusión de dobles. Todo esto sucedió mientras Hatice Cengiz llevaba esperando afuera por más de diez horas. Como consecuencia de esta crisis, dieciocho oficiales de Arabia Saudita han sido despedidos, incluyendo a un consejero del Príncipe Heredero.  

Los Estados Unidos siempre ha considerado a Arabia Saudita como un socio estratégico en el Medio Oriente luego de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y la incrementada participación del país en la región. Todos los presidentes desde Franklin D. Roosevelt han intentado mantener vínculos estrechos con Arabia Saudita, en parte para garantizar acceso al petróleo del país y mantener el balance de la región. La añeja relación no se encuentra sin sus faltas, por ejemplo, los Estados Unidos ha por largo tiempo ignorado los abusos de derechos humanos que son cometidos en Arabia Saudita y los vínculos del gobierno Saudita con el Wahhabismo. Cuando el Presidente Trump asumió su mando, inmediatamente comenzó a cultivar su relación con Mohammed Bin Salman; Trump se rehusó a criticar al gobierno Saudita en causas de derechos humanos, y continuó en proporcionar a Arabia Saudita apoyo técnico para la guerra de Arabia Saudita en Yemen. El Presidente Trump está enfocado principalmente en los tratados de armas con Arabia Saudita y no parece preocupado sobre el daño que trabajar tan cercanamente con Arabia Saudita hará a la imagen internacional a los Estados Unidos.

El Presidente Trump está equivocado, y los Estados Unidos debe detener inmediatamente todos los tratados de armas con arabia saudita y condenar a la nación por el asesinato abominable de Jamal Khashoggi. Arabia Saudita es un aliado impredecible que no respeta los principios democráticos básicos. Así seguirá presionando los límites de lo que es una política exterior aceptable, y Estados Unidos no debe apoyar sus acciones al proporcionarle al país las herramientas necesarias para participar en una guerra de agresión en Yemen. Seguir vendiendo armas a Arabia Saudita no sólo es moralmente incorrecto, es un error de cálculo estratégico. Alinear tan cercanamente con Arabia Saudita aísla a Turquía, un aliado clave de la OTAN y compañero de seguridad en el región, y antagoniza innecesariamente a Irán. Además, al no ofrecer una condena total de Arabia Saudita, el Presidente Trump está animando mas agresion por Mohammad Bin Salman. Si Mohammed Bin Salman está dispuesto a matar a un periodista en territorio extranjero como el Príncipe Heredero, se volverá más audaz como rey.

Los defensores de los tratados de armas con Arabia Saudita señalan los empleos que crean los tratados de armas y el objetivo de utilizar a Arabia Saudita para contrarrestar a Irán. Sin embargo, Trump ha sobreestimado enormemente los empleos que nuestro acuerdo con Arabia Saudita creará. Trump afirma que el nuevo tratado de armas creará 500.000 empleos, cuando en realidad ni siquiera creará el 10 por ciento de esa cifra. Además, hay otras maneras de reducir la influencia de Irán en esa región, principalmente al mejorar nuestro relación personal con los países del medio oriente y no confiar en Arabia Saudita como representante.

Hubo muchas respuestas negativas en contra de Arabia Saudita en el mes pasado, pero no hubo voz desde la Casa Blanca. La declaración más definitiva del Presidente Trump fue cuando dijo que, “Ellos tenían un concepto original muy malo”. Se han escrito demasiados artículos sobre la abdicación del liderazgo moral en la presidencia de Trump, pero todavía es difícil escuchar que ni siquiera se condena el asesinato de un residente permanente de los Estados Unidos por un gobierno extranjero. El congreso debe tomar la iniciativa en este problema y bloquear la venta de armas estadounidenses a Arabia Saudita. Estados Unidos no debe solamente denuncias las acciones de Arabia Saudita pero debe tomar medidas por sí mismo y no permitir que este crimen se quede sin respuesta.

Matthew Baker es escritor de opinión para The Cavalier Daily. Puede ser contactado por correo electrónico a opinion@cavalierdaily.com 

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