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Gingko Bookshop conecta a los estudiantes con su siguiente gran lectura

Esta librería dirigida por estudiantes y sin fines de lucro está floreciendo en un lugar social

Gingko Bookshop pasará por varias pruebas, renovaciones y crecimiento — pero ya ha empezado a ser un lugar donde los estudiantes vienen a estudiar o a dar un vistazo a la selección de libros.
Gingko Bookshop pasará por varias pruebas, renovaciones y crecimiento — pero ya ha empezado a ser un lugar donde los estudiantes vienen a estudiar o a dar un vistazo a la selección de libros.

Nota de la editora: Este artículo fue escrito originalmente por Calla Mischen el 4 de febrero de 2026. Trabajamos para preservar el significado original en la traducción, pero no lo podemos garantizar. 

Gingko Bookshop, una librería para estudiantes y sin fines de lucro, abrió el 23 de enero a los estudiantes y la comunidad para ir de compras, relajarse y pasar tiempo alrededor de la literatura. Ubicada en Elliewood Avenue en el Corner, está convenientemente cerca de Grounds, lo que la hace una buena parada para estudiantes en busca de un buen libro o un lugar acogedor para relajarse.

La librería cambió su nombre y posesión este mes, pasando de Heartwood Books a Gingko Bookshop. El dueño anterior, Paul Collinge, planeaba cerrar Heartwood después de 50 años en operación, pero el estudiante de tercer año del College, Max Fleischer, no quería que la librería se fuera del Corner. Él había trabajado para Collinge en la librería por alrededor de ocho meses, la cual había disfrutado desde su primer año en la Universidad, así que él y Molly Canipe, una estudiante de cuarto año en el College, desarrollaron un plan para seguir dirigiendo la librería local.

«Fui a él y dije: «¿Qué tal si obtengo suficiente dinero y apoyo para hacer una cosa dirigida por estudiantes?»», dijo Fleischer. «Solo pasó [el 1 de enero] que fui a [Collinge] y dije, «Supongo que los vamos a hacer».

Junto con sus amigos, Canipe y el estudiante de tercer año del College, Miles Miskill, encabezaron sus esfuerzos para revivir la tienda y dirigirla a estudiantes. A partir de enero, los tres estudiantes — junto con otros amigos y voluntarios — han trabajado en restaurar el edificio, actualizando la selección de libros y añadiendo asientos, que faltaban en la configuración anterior.

Collinge dijo que, aunque Fleischer y sus amigos tendrán mucho que superar al administrar un negocio pequeño, él está emocionado de que la librería se mantenga abierta. Él ya ha observado un cambio en las personas que compran en la librería, incluyendo a más estudiantes — lo cual Collinge espera es una señal de que más estudiantes están siendo introducidos a la literatura. Él dijo que él está feliz de que la Universidad y la comunidad de Charlottesville continuará teniendo una tienda de libros de calidad a un precio honesto.

«Me gusta pensar que la librería estará aquí por algún tiempo», Collinge dijo. «[Fleischer] tiene mucho entusiasmo, sabe mucho de libros y tiene personas que lo ayudan… así que todo eso es algo positivo».

La tienda también está en proceso de convertirse en una organización 501(c)(3), lo que le permitirá operar sin fines de lucro, lo cual Fleischer espera que ocurra al final del segundo semestre. Con esta posición, la librería podrá recibir donaciones y fondos de patrocinadores y la comunidad, al mismo tiempo que proporciona eventos de literatura y donaciones a organizaciones en Charlottesville como WriterHouse y la biblioteca local. Con eso, Ginkgo puede ayudar a estudiantes de La Universidad y locales de Charlottesville a encontrar su amor a la lectura y escritura por toda la comunidad.

Fleischer dijo que el nombre Gingko fue inspirado por el árbol gingko cerca del Lawn, lo cual es parte de las tradiciones de la Universidad. Una tradición que inspiró a Fleischer involucra al Associate Professor de Global Studies, David Edmunds, quien entrega las hojas amarillas y verdes del árbol a sus estudiantes en el día de graduación. Los cambios de color del árbol gingko son icónicos para los estudiantes de la Universidad, lo que fortalece la conexión entre la tienda y la experiencia estudiantil en Grounds.

Fleisher también dijo que quería que el nuevo nombre siguiera estando relacionado con los árboles, ya que Collinge tiene planes de seguir operando bajo el nombre de Heartwood Books como una pequeña librería situada junto a Ginkgo Bookshop a partir de este verano. Collinge dijo que espera hacer ventas en línea, además de utilizar la sala contigua a Ginkgo para seguir vendiendo libros de forma más relajada y a tiempo parcial, a medida que se acerca su jubilación. Aun así, afirmó que estaría encantado de ayudar a Ginkgo si alguna vez necesitara algunos consejos. 

Fleisher ha renovado la colección de libros usados que vende la tienda, comprando libros de todo tipo en tiendas de segunda mano, ventas de garaje y bibliotecas locales. Espera que la librería se convierta no solo en un lugar para estudiantes y profesores universitarios, sino también en un lugar donde cualquiera pueda disfrutar y encontrar una buena lectura, sin importar su edad.

 «Hemos empezado a comprar más fantasía, ciencia ficción, ficción y ciencias sociales con la esperanza de que los jóvenes vengan aquí a comprar libros», dijo Fleisher.  «Esperamos que los estudiantes universitarios vengan aquí y compren libros para su tiempo libre. Ese es el objetivo».

Aunque la librería está en fase de desarrollo, Fleisher espera convertirla en un espacio donde los estudiantes y los miembros de la comunidad de Charlottesville puedan reunirse, celebrar y organizar noches musicales. Actualmente, la librería está trabajando para acoger a diversos grupos, como la lectura de escritura creativa, a cargo de estudiantes de posgrado de Arts and Sciences, y reuniones para Iris Magazine. Y han acogido reuniones de grupos reducidos, como cohortes académicas, y una noche de jazz, con el objetivo de expandir la librería a la comunidad de Charlottesville en general. Con unas cuantas sillas y sofás en la parte delantera de la tienda, Fleisher quiere que la librería sea más que un lugar donde se venden libros, sino también un tercer espacio donde la gente pueda pasar tiempo con otras personas.

«El objetivo final será disponer de más lugares para sentarse, pasar el rato y charlar. Creo que una librería social es infinitamente mejor que una silenciosa», afirma Fleisher. «La gente puede pasar el rato aquí, hacer los deberes y leer sus libros, y también puede venir a tocar música y conversar, y todo ello rodeado de libros, lo cual es genial».

Los estudiantes que antes quizá pasaban por alto la librería ahora visitan Ginkgo. Olivia Orellana, estudiante de cuarto año de la Universidad, quien asistió a la noche de jazz y a una pequeña reunión de su grupo de clase en la librería, dijo que le gustó el ambiente íntimo de la librería. La noche de jazz estuvo abarrotada, lo que, según ella, aportó un sentimiento de unión al lugar, ya que varias personas acudieron para apoyar la música y el trabajo que Fleisher, Canipe, y Miskill han realizado.

«Sin duda sentí un fuerte sentido de comunidad mientras estuve allí», dijo Orellana. «Fue muy agradable ver a tanta gente reunida en la librería para celebrar los esfuerzos de [Fleisher, Canipe, y Miskill] por rescatar un espacio comunitario tan importante».

Fleisher, Canipe, y Miskill, con la ayuda de otros estudiantes y amigos, han dedicado muchas horas de trabajo a convertir esta librería en lo que es hoy, y los tres tienen planes para seguir haciéndola crecer y consolidar su legado como un lugar para los estudiantes en The Corner. Los tres ya han observado que los clientes aprecian el papel que desempeña Ginkgo en The Corner, como un lugar para disfrutar de la literatura, gestionado por estudiantes al servicio de la comunidad. 

«Espero que esto sirva para recordar que las librerías siguen siendo importantes», Canipe dijo. «[Los libros] siguen ocupando una parte importante en la vida de las personas, y la alfabetización, la lectura de libros completos y la conexión con mundos ficticios que ayudan a dar sentido al mundo real siguen siendo algo en lo que los jóvenes se involucran, hablan y consideran importante». 

Ginkgo Bookshop se enfrenta a muchas pruebas, renovaciones y crecimiento, pero ha comenzado a ser un lugar en el que los estudiantes quieren detenerse para estudiar o hojear la selección de libros. Con las ambiciones de Fleisher de vender café, de utilizar estudiantes voluntarios para trabajar en el frente y de convertirse en una organización sin fines de lucro, Ginkgo Bookshop está llamada a convertirse en una parada única y muy querida en The Corner. 

«Estoy tan emocionada por entrar ahí, explorar los libros y estudiar unas horas. El ambiente es muy íntimo y acogedor», Orellana dijo. «Es un rincón muy especial a lo largo de la esquina».

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