Nota de la editora: Este artículo fue escrito originalmente por Phoenix Banks el 2 de septiembre de 2026. Trabajamos para preservar el significado original en la traducción, pero no lo podemos garantizar.
Después de un año escolar lleno de clases, exámenes y actividades extracurriculares, el verano trajo un cambio de ritmo para muchos estudiantes—desde bellas vacaciones hasta pasadías, trabajos o clases de verano. Independientemente de cómo pasaron su tiempo fuera de Grunts, la prioridad de muchos estudiantes era alejarse de las pantallas, según estudiantes entrevistados por The Cavalier Daily.
Estos estudiantes sintieron que los pasatiempos análogos—pasiones independientes de la tecnología—no solo les brindan entretenimiento, sino que también ayudan a aliviar las tensiones del año académico anterior mientras disfrutan de su tiempo durante el verano.
Alissa Emond, estudiante de cuarto año en el College, quien pasó el verano en Charlottesville para una pasantía, dio prioridad a sus pasatiempos al terminar el día laboral. Emond, en particular, pasó su tiempo leyendo, cocinando y haciendo arte.
Para evitar que sus pasatiempos se convirtieran en una tarea, Emond practicó reconocer el proceso y la alegría del pasatiempo, en vez de enfocarse en el producto final. Este verano, Emond trajo su caballete a Charlottesville para volver a pintar y hasta empezó una de sus primeras obras desde la secundaria.
Esta experiencia fue esclarecedora para Emond, quien aprecia la lentitud del proceso. Emond dijo que cuando las personas se enfocan en crear una «lista de deseos» de cosas que quieren hacer con sus pasatiempos, se pierden la alegría que estos traen.
«Al pensar en [pasatiempos] como experiencias, como cosas que deben completarse, puede que tengan el efecto inverso y paralizar a las personas», dijo Emond.
También el verano puede ayudar a los estudiantes a retomar pasatiempos que no pudieron seguir durante el año escolar. Kendra Polomondo, una estudiante de segundo año en el College—una lectora ávida desde la adolescencia—tiene dificultades para mantener sus hábitos de lectura en Grounds debido a sus tareas. Afortunadamente, Polomundo pudo hacer tiempo para leer mientras trabajaba como auxiliar de enfermería certificada durante el verano, hasta terminar tres libros en una semana después de que las clases terminaron.
«Solo trato de leer cuando tengo tiempo, como al llegar del trabajo, al despertar por la mañana o por la noche, antes de dormir», dijo Polomondo. «Básicamente, en vez de pasar el tiempo en el teléfono, leo».
La inclinación de Polomondo hacia los formatos físicos marca un cambio de ritmo con respecto a muchos otros jóvenes adultos. Una encuesta realizada en 2025 por Mental Health America a 2.600 adultos encontró que el 81% de los jóvenes entre 18 y 24 años de edad se consideran dependientes de la tecnología, especialmente para el entretenimiento. En lugar de optar por libros digitales, Polomondo acudía a las bibliotecas para elegir sus próximas lecturas, ya que considera que leer un libro físico le permite enfocarse en algo ajeno a la tecnología y a las redes sociales.
«Siento que tener el libro físico me ayuda a alejarme de la tecnología también, y solo empezar a hacer una actividad diferente en vez de hacer todos mis pasatiempos en la pantalla», dijo Polomondo.
Polomondo dijo que sabe que será difícil continuar con su pasatiempo durante el año escolar, pero cree que este verano reavivó su amor por la lectura y que eso lo motivará a mantener esos hábitos durante el año escolar.
«Al ver mis clases [para el otoño] … todas son mucho más difíciles, y por eso sí me veo sin poder mantenerme al día con las lecturas como quisiera, pero no trabajo los sábados [por el Sabbat]», dijo Polomondo. «Siento que esa sería mi oportunidad de seguir dedicándome a mis pasatiempos».
De manera similar, Kayley Khokhar-Donohue, estudiante de segundo año del College, aprovechó el verano para retomar uno de sus pasatiempos que había dejado de lado: el taekwondo, un arte marcial coreano que se enfoca en habilidades como las patadas y los golpes rápidos. Khokhar-Donohue comenzó a practicar este exigente arte marcial en sexto grado para defenderse de los acosadores.
«La razón inicial por la que entré al taekwondo cuando era más joven fue que me hacían mucho bullying en la escuela por ser un poco más grande», dijo Khokhar-Donohue. «Solo quería aprender motivación [y] disciplina, algo que las artes marciales me podrían dar».
A pesar de querer continuar con su pasatiempo en la Universidad, Khokhar-Donohue dijo que tuvo problemas para conectarse con el Club de Taekwondo de la Universidad, ya que le parecía demasiado rígido en comparación con su dojang en Nueva York. Además, Khokhar-Donohue dijo que quería asegurarse de que sus calificaciones no se vieran afectadas mientras seguía practicando su pasatiempo.
«Sentía que no quería empezar algo y luego acumular todas esas cosas y estresarme con el taekwondo, porque quiero ser la mejor. Quiero ser perfecta», dijo Khokhar-Donohue.
Este verano, cuando volvió a Nueva York, sin embargo, su madre la motivó a retomar el taekwondo. Khokhar-Donohue dijo que estaba interesada en volver a practicar este pasatiempo y quería encontrar una manera de hacer ejercicio y mejorar su capacidad pulmonar durante el verano, después de darse cuenta de que su respiración no estaba como le hubiera gustado. Aunque su dojang no había cambiado visiblemente para ella, dijo que su forma de pensar sobre regresar al taekwondo había cambiado para mejor.
A medida que las redes sociales se vuelven más frecuentes, la representación de los pasatiempos se ha extendido a plataformas como Instagram o TikTok. Emond, sin embargo, advirtió que la comercialización de los pasatiempos en las redes sociales puede hacer que algunos parezcan mejores que otros, y que algunos se presenten como tendencias o como algo que solo es útil si genera ingresos. Además, considera que internet a menudo presenta los pasatiempos como si no requirieran esfuerzo, pasando por alto las horas de trabajo que probablemente hay detrás de un producto final.
«[Las redes sociales] muestran cómo tejen sin esfuerzo una hermosa bufanda de lana, y parece que todas las chicas simplemente comienzan a hacerlo y luego se vuelven buenas», dijo Emond. «Detrás de cámaras, no se ve cómo practican ni sus intentos fallidos».
Hablando desde su experiencia de manejar una cuenta de Instagram en la que publica su arte, Emond dijo que relacionar las redes sociales con el disfrute de un pasatiempo puede ser perjudicial. Aunque la cuenta fue creada exclusivamente para mostrar su trabajo, rápidamente se convirtió en algo que aumentó su ansiedad como artista, dijo.
«Con las redes sociales … estuve persiguiendo likes por un tiempo. Realmente quería hacer arte que pensara que a la gente le gustaría y que compartiría … y sería famosa … y eso realmente me asustaría porque cuando publicaba algo y solo tenía 27 likes, decía … “esto es lo peor”», dijo Emond.
La presión de producir exactamente lo que quería el algoritmo hizo que Emond sintiera que era casi imposible publicar de manera constante. No fue sino hasta hace poco que comenzó a cambiar su perspectiva sobre su cuenta de arte y las presiones de internet en torno a los pasatiempos.
Emond destacó que las personas que tienen pasatiempos deberían ser intencionales al usar las redes sociales relacionadas con estos. Para Emond, establecer límites y definir qué esperan que las redes sociales hagan por su pasatiempo, ya sea promoverlo para generar ventas o utilizarlo como un portafolio en línea de sus habilidades, puede ayudar a protegerse contra efectos como la inseguridad o la timidez respecto a su propio trabajo.
«Ponerse nervioso porque otras personas vean tu trabajo [en línea] puede cambiar mucho tu relación con el arte», dijo Emond. «Porque puedes llegar a un punto en el que ya no escribes ni dibujas para ti mismo, sino para una audiencia que imaginas y a la que quieres agradar».
Aunque algunos estudiantes quizá no puedan llevar completamente sus pasatiempos de vuelta a Grounds, todavía pueden conservar las emociones y la disciplina que estos fomentan. Mantener el difícil equilibrio entre el trabajo y el ocio en la Universidad requiere entender que cada estudiante necesita un descanso y la oportunidad de hacer algo sin sentirse presionado a ser perfecto.
«El propósito de los pasatiempos, que no es simplemente tener un producto terminado o ser realmente bueno en algo, es sacar tiempo para ellos», dijo Emond. «A pesar de tus mandados, a pesar de tu trabajo, a pesar de tus estudios, sacas tiempo para dedicarte a algo que disfrutas hacer».




