Más que una redención: Los Hoos hacen historia

El campeonato nacional de Virginia significa mucho más que solamente una redención después de perder contra La Universidad de Maryland del Condado de Baltimore (UMBC)

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Hubo puro gozo en las caras de los jugadores de los Cavaliers y de los fanáticos en el momento cuando Virginia ganó el campeonato nacional. Christina Anton | Cavalier Daily

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace

Escritor Original: Emma D'Arpino

Traducido por: Edward Rodríguez, Hannah Fernandez, y Caroline Narvaez

Hace un año, el equipo de baloncesto de Virginia se halló en una posición que parecía imposible cuando ellos fueron el primer equipo de primera clasificación eliminado por el equipo de última clasificación por primera vez en la historia del campeonato. Cuando el tiempo ya se estaba acabando, los jugadores de Virginia estaban sentados con un temblor frío en el banco, sin poder hacer mientras la historia se escribía. Al sonar el último zumbido del reloj, los jugadores se encontraron con lágrimas, y para el resto del universo de baloncesto universitario se formó un título que se pegaría al nombre de Virginia por el resto del año. Las burlas de UMCB, las dudas de que si Virginia podría ganar el campeonato y las preguntas que nunca terminan sobre cómo podría un equipo seguir adelante después de una pérdida tan grave, la cual los sigue como una sombra.

El equipo de Virginia logró otra temporada regular exitosa durante el año académico 2018-2019 – los Cavaliers ganaron una porción del título de la temporada universitaria regular, y solo fueron derrotados dos veces esta temporada. Por el segundo año consecutivo, Virginia fue una fuerza dominante durante la temporada regular.

Pero al acercarse a la postemporada, la pérdida contra los Retrievers persistía. Como Virginia otra vez de primera clasificación perdió contra la Universidad del Estado de Florida (FSU) en la semifinal del torneo de temporada regular, muchos críticos creían que Virginia iba a salir temprano del campeonato otra vez. Virginia estaba perdiendo por doble dígitos en la primera ronda del campeonato nacional contra el equipo de última clasificación Gardner-Webb, y parecían que los críticos nuevamente tenían toda la razón. La historia parecía que se iba a repetir. Pero esta vez, Virginia perseveró. Los Cavaliers destruyeron a los Runnin’ Bulldogs en la segunda mitad del partido, y avanzaron a los octavos por primera vez desde 2016 fácilmente eliminando al número 9 Oklahoma. El resto del campeonato no les fue fácil, pero los Cavaliers tenían que seguir perseverando.

“Solo sigan tocando”, dijo el entrenador Tony Bennett. “A veces la puerta se te cierra en tu cara, pero tal vez puedes meter el pie, el hombro, y si sigues tocando, tal vez podrás abrir la puerta con mucho impulso. Y estos jóvenes sí lo están demostrando".

Contra el equipo de posición número 3, Purdue, Virginia quedó tres puntos atrás con cinco segundos por jugarse y necesitaba un tiro milagroso del último segundo del estudiante de tercer año Mamadi Diakite para avanzar al primer torneo Final Four, la primera vez para este programa desde 1984. Contra el número 5 Auburn, Virginia, atrasados por cuatro puntos con menos de 20 segundos restantes, dependió de la magia del base junior Kyle Guy para avanzar a la final del campeonato. Guy metió tres tiros libres con una compostura de acero para enviar a los Cavaliers a su primer juego del Campeonato Nacional.

El 8 de abril, Virginia completó el viaje de redención máxima al derrotar a Texas Tech para ganar el primer título del Campeonato Nacional del programa. Los jugadores estaban encantados, el entrenador Bennett finalmente logró cortar las redes en el escenario más grande y un nuevo titular definió a este equipo.

"Poder abrazarnos con el confeti en marcha y decir que lo hicimos es la mejor sensación que he sentido en el baloncesto", dijo Guy.

Si bien ésta es en sí misma una historia fantástica, este campeonato es más que reescribir el guión que se impuso sobre Virginia desde el Torneo NCAA del año pasado: este programa no ha pasado solamente por el infame partido contra UMBC.

También ha pasado por el partido contra Syracuse de los octavos de 2016, cuando los Cavaliers desperdiciaron una ventaja de 15 puntos en la segunda mitad ante un equipo de número 10 del Syracuse Orange. Ha pasado por un emparejamiento de los Sweet Sixteen contra Michigan State en 2014, cuando perdieron en un partido absolutamente trágico por dos puntos. Ha pasado por tener a uno de los mejores jugadores del baloncesto universitario de todos los tiempos, Ralph Sampson, y nunca haber ganado un título en el Torneo ACC ni haber aparecido en el partido del Campeonato Nacional.

Para los seguidores de los Cavaliers, Virginia siempre ha sido el equipo que llegaba lejos, pero nunca podía ganar ni alcanzar algo mejor. Pero para los críticos del equipo, cada pérdida era evidencia de la falta de mejoramiento del estilo y sistema de Virginia. 

El campeonato de la noche del lunes sirvió como un recordatorio de los partidos anteriores. Durante la segunda mitad, los Cavaliers iban adelantados por 10 puntos, pero no faltó mucho tiempo hasta que iban perdiendo por 3 puntos mientras quedaban solo 22 segundos. Con solo 14 segundos restantes, el jugador de segundo año De’Andre Hunter, quien tuvo un inicio lento hasta que empezara el segundo tiempo, consiguió marcar tres puntos. Igual a las últimas veces, Virginia no se iba a dar por vencido. 

Coach Bennett dijo que el equipo era “resistente y de mente fuerte como él anticipó”. Los Cavaliers se defendieron bien, jugando con mucha certeza durante el tiempo extra, y no parecía que tuvieran ninguna duda durante ese tiempo de presión, metiendo 12/12 tiros libres en los 5 minutos adheridos. Esto ultimamente les llevó a una victoria de 85-77 y a ser campeones nacionales, lo cual tanto se esperaba.  

“Cada vez que el equipo entra en mi oficina, tengo un cartel de Rocky”, dijo Coach Bennett. “Yo les dije, ‘Yo solo quiero la oportunidad de luchar por el título nacional.’ Eso es todo lo que queríamos y estos muchachos lucharon duro para este premio y ahora somos campeones”.

Este título de 2019 tiene bastante importancia. Para los seguidores, esto fue un alivio y un momento de felicidad, y para los críticos, este partido fue una remontada que demostró que no es verdad que los Cavaliers no sean capaces de ganar en el torneo de marzo. Para los jugadores y para Bennett, esto significa superar todas las dificultades y por fin realizar un sueño. Para todos, en este momento Virginia se estableció permanentemente como uno de los campeones nacionales de la historia de este deporte.

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