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Las diez cosas que no extrañamos de U.Va.

Más bien, dejemos estas cosas en U.Va.

Zachary Anderson es un escritor de Top Ten para The Cavalier Daily.
Zachary Anderson es un escritor de Top Ten para The Cavalier Daily.

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace

Escritor original: Zachary Anderson

Traducido por: Lucy Hoak y Diego Blanco

1. El edificio de Química 

El aula 402 es notablemente una de las aulas más populares para clases grandes de pregrado en la Universidad. Si soy sincero, es un espacio que ha resistido el paso del tiempo porque probablemente no ha cambiado en absoluto desde los años 1970s. Las renovaciones perpetuas en el Edificio de Química que han estado en proceso desde que llegué a la U.Va. hace dos años, son feas y pesadas. Simplemente estoy feliz que no tengo que volver a entrar a este edificio hasta el próximo semestre.

2. Compañeros de cuarto y de pasillo pesados

Ya sabes quien eres. Dejar la Universidad nos da la oportunidad para crear un poco de espacio entre 15 a 20 jóvenes llenos de estrés que son completamente capaces de ser más ruidosos que un avión de combate a las 2:30 de la mañana. Bueno, esto puede sonar un poco exagerado, pero es agradable tener un poco de paz y tranquilidad. Desafortunadamente, paz y tranquilidad en casa puede parecer un delirio febril, les estoy hablando a ustedes, mis hermanos menores.

3. Zapatos de ducha

Tomar una ducha con algo en los pies parece pecaminoso. Seamos honestos, las duchas de dormitorio no son tan cómodas como las de casa, pero vale la pena equiparse con unas chanclas bien convenientes que habías comprado en la tienda de dólar. En la comodidad de tu propia casa, por suerte no hay que ponerse esas “buenas viejas” chanclas, y es un lujo que alegremente acepto.

4. Presentaciones en persona

Si tienes miedo escénico serio como yo, entonces sabes que dar presentaciones es una de las cosas más difíciles que se puede pedir a un estudiante universitario, o tal vez debería tomar una clase de oratoria pública. Gracias a las clases a distancia ofrecidas este semestre, nadie tiene que ponerse en frente de la clase y presentar con los nervios. Y así hay una menor posibilidad de cometer un error con su presentación enfrente de un grupo grande. En conjunto, para mi es una grande ganancia.

5. Caminar de Gilmer Hall a McLeod Hall en 10 minutos

Permítame comenzar esto con la surgencia que no pienses que puedes hacer el viaje entre estos dos edificios en menos de diez minutos. Según Google Maps, lleva 17 minutos. Lo bueno es que nadie tiene que preocuparse sobre tomar expediciones bien rápidas en la Universidad, y no voy a extrañar esas carreras que provocan infartos cada martes y jueves por la tarde. Estas tardes eran como una carrera a la línea de meta, la clase de biología, pero ahora puedo relajarme porque mis clases sólo están a un clic de distancia.

6. Clases que se reúnen una vez a la semana por mas de dos horas

Para ser honesto, nunca he tomado una de estas clases. Simplemente no me puedo imaginar estar sentado en un salón por dos horas y quince minutos sin parar. Afortunadamente, podemos tomar clases en la comodidad de nuestro hogar ahora, y entonces es más fácil tener un cambio de escenario si es necesario. Para evitar vergüenzas, uno debe asegurarse que su Zoom audio este apagado cuando esté preparando palomitas en el microondas.

7. Los Guardias de Sheetz

Algo que siempre me ha confundido: por qué es necesario tener un guardia de seguridad bien grande y que de miedo afuera de la tienda? Este guardia me da vibras estrictas el viernes o el sábado por la noche cuando distintas personas están entrando y saliendo de la Meca de meriendas nocturnas. Solo quiero coger mis macarrones con queso en paz. Prometo que no estoy tratando de robarme Hot Pockets congelados, aunque serían tremenda merienda para luego.

8. Lavanderia Comunitaria

Entrar a la lavandería y encontrar a alguien agarrando tu ropa de la lavadora y colocándola encima de la máquina, con tus medias cayendo por todos lados. Te suena? Pues, a mí también. Ahora solo son tus propios familiares quienes agarran tu ropa de la máquina. Ahora si no es alguien que conoces, es posible que tengas otro problema que resolver.

9. Autobuses repletos

No me malinterpretes, amo los autobuses universitarios. Son una gran forma de transportarse por Grounds. Sin embargo, pienso que el congestionamiento de estudiantes en el autobús por las mañanas y tardes es bastante malo. Estar compactados como sardinas enlatada hasta que el autobús casi explota no es ideal, sobre todo cuando tienes los olores a Old Spice y sándwich de atún rodeandote.

10. Nada

En este punto, entiendo porque puede parecer que la universidad es lo más cerca al cielo en este mundo. Yo también quisiera estar más ahí que en mi casa. Sin embargo, debemos mantenernos sanos y salvos, poniendo en práctica las medidas de aislamiento social. Para culminar esta lista con algo positivo, muchos de los que decidieron quedarse en la universidad han hecho grandes esfuerzos para combatir el COVID-19. De hecho el sistema de salud médico de la U.Va., que ha estado trabajando directamente con aquellos afectados por el virus, ha recibido más de 20,000 mascarillas de los padres y estudiantes universitarios que se encuentran en China.

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