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El Student Council escucha al jefe de policía de la Universidad sobre el swatting

El Student Council, o el Consejo Estudiantil, se reunió para escuchar al jefe Longo y otros oficiales de la Universidad sobre la respuesta a la amenaza de un atacante activo en la Biblioteca Shannon el pasado otoño

Reunión del Consejo Estudiantil, fotografiada el 24 de febrero de 2026.
Reunión del Consejo Estudiantil, fotografiada el 24 de febrero de 2026.

Nota de la editora: Este artículo fue escrito originalmente por Margaret Nichols el 13 de marzo de 2026. Trabajamos para preservar el significado original en la traducción, pero no lo podemos garantizar. 

El Consejo Estudiantil se reunió el martes para su sesión plenaria semanal, en la que recibió información del Departamento de Policía de la Universidad y de la Oficina de Gestión de Emergencias sobre la respuesta de la Universidad ante la amenaza de un atacante activo en la Biblioteca Edgar Shannon el 3 de noviembre.

El 3 de noviembre, la Universidad recibió lo que parecía ser una amenaza creíble de un atacante activo, lo que llevó a activar la orden de «correr, esconderse, luchar» desde las 15:05 hasta las 16:23. Tim Longo, vicepresidente adjunto de seguridad y jefe de policía, notó que se recibieron dos llamadas en la línea administrativa del Emergency Communication Center. Longo dijo que la persona que llamó explicó con gran detalle lo que estaba sucediendo y la apariencia del sospechoso, y que el operador indicó que se podían escuchar disparos de fondo.

Longo también dio más detalles sobre la respuesta de la Universidad y dijo que la policía de la Universidad y la de Charlottesville llegaron al lugar en menos de 90 segundos. Explicó que tomó la decisión de no cerrar de inmediato todos los edificios del campus, sino de implementar un control de acceso que permitiera a los estudiantes ingresar con sus tarjetas de identificación. Según Longo, el cierre total de los edificios habría impedido que cientos de estudiantes que se encontraban fuera pudieran entrar en los edificios cercanos.

«Tomé la decisión consciente de no proceder a un cierre total, sino de aplicar un control de acceso para que aquellos estudiantes que se encontraban yendo y viniendo dentro del campus pudieran entrar a los edificios, refugiarse y ponerse a salvo», dijo Longo.

Las alertas de emergencia de la Universidad distinguen entre una orden de «correr, esconderse, luchar» y una instrucción de «refugiarse en el lugar». Las alertas de «correr, esconderse, luchar» se utilizan en situaciones de ataque activo y animan a las personas a abandonar la zona si es posible, a esconderse en un lugar seguro o a defenderse como último recurso. Las alertas de «refugiarse en el lugar», por el contrario, indican a las personas que entren al edificio más cercano y permanezcan ahí mientras las autoridades gestionan una amenaza inminente.

Longo, además, explicó el proceso de toma de decisiones en situaciones de emergencia, notando que el envío de una alerta de emergencia activa automáticamente una reunión del «grupo de evaluación de incidentes», en la que se incluyen entre 40 y 50 oficiales superiores de la Universidad. Cuando las primeras unidades policiales llegan al lugar, informan al grupo sobre la situación, tras lo cual el liderazgo de la Universidad comienza a formular preguntas y a determinar qué recursos se necesitan para resolver el incidente de forma segura. Longo enfatiza que las decisiones se toman de forma colectiva en lugar de por una sola persona. Durante los incidentes activos, las alertas por mensaje de texto se actualizan aproximadamente cada 15 minutos, con el contenido de que dichas actualizaciones se realizan de acuerdo entre los miembros del grupo.

«Se trata de operaciones bastante complejas, por lo que, a la hora de tomar decisiones, se toman de manera de mando unificado para garantizar el consenso, algo fundamental cuando se enfrenta a una situación de tal envergadura y tan caótica», afirmó Longo.

Longo dijo que él y su oficina estaban al tanto de que entre 12 y 15 universidades de EE. UU. estaban bajo amenazas similares de tiradores activos en los campus antes del incidente de ataque falso.

Meghan Rapp, asistente de la Vicepresidencia para la junta de cumplimiento Clery y protección juvenil, elaboró la explicación de Longo sobre la legalidad de las decisiones de la universidad. Bajo la Clery Act, Rapp explicó, UVA y otras universidades en los Estados Unidos tienen la obligación de alertar a la comunidad universitaria de cualquier «emergencia inminente o en curso» y mantener —y públicamente— los procedimientos que describen cómo la U puede responder a estas situaciones.

El director de gestión de emergencias, John DeSilva, quien asistió a la reunión con Longo, dijo que él y su equipo han revisado la respuesta de la U para identificar áreas de mejora. De Silva dijo que una fuente de confusión para los miembros de la comunidad fue el uso de distintos códigos cortos en los mensajes de emergencia de la Universidad. Los códigos cortos son de 5 a 6 dígitos de teléfono utilizados para enviar mensajes a grandes grupos de personas.

Según Desilva, la universidad utiliza Rave Mobile Safety para su sistema de notificaciones de emergencia, el mismo que emplea Stanford University, el MIT y otras universidades en todo el país. Rave Mobile utiliza 6 números de teléfono como códigos cortos. Utilizar múltiples números permite que el sistema continúe enviando alertas si alguno deja de funcionar o es bloqueado por el operador telefónico.

DeSiva dijo que algunos estudiantes estaban confundidos después de recibir alertas de distintos números y se preocuparon por si los mensajes fueran falsos o de estafa. DeSilva dijo que él y su equipo están buscando maneras de reducir la confusión en el futuro, incluyendo la posibilidad de que la U compre su propio código corto para alertas de emergencia.

El Consejo Estudiantil también escuchó una actualización de Ksey Michaud, chair pro tempore y representante de la Law School, sobre el programa recién establecido de Food for Fines de la Universidad. El 26 y 27 de marzo, estudiantes que donen $10 al Cavalier Food Pantry recibirán un descuento de $20 en su ticket de parqueadero, y quienes donen $15 recibirán un descuento de $30. Esto aplica a tickets de nivel uno y dos — generalmente infracciones menores o de rutina, como faltas de permiso o de parquímetros — y no a los tickets de nivel tres, como el bloqueo de carril de bomberos o de espacios de discapacidad. Las multas elegibles tampoco pueden estar vencidas.

El Consejo Estudiantil volverá a reunirse el martes para su penúltima sesión general de este término.

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