Los mejores 10 momentos de culpa que sienten los estudiantes de la U.Va.

Más que nada, este es un artículo es terapéutico

str-040219-momentsguilt

Ben Rosenthal is a top 10 writer for The Cavalier Daily. 

Christina Anton | Cavalier Daily

El artículo no expresa las opiniones o posiciones de los traductores. El artículo es una versión traducida del artículo que se encuentra a continuación: enlace

Escritor Original: Ben Rosenthal

Traductores: John Barton, Pablo Urioste, y Jordan Brooks

1. Tiempo libre

Yo no debo de ser el único que se sienta así. Después de un arduo dia de trabajo, uno de esos en los que logras tachar todas las cosas de tu lista de quehaceres, ¿no te cuesta lograr distenderte y relajarte? No pasan ni cinco minutos de un nuevo capítulo del programa The Office cuando te empiezas  a inquietar sobre el examen de psicología social que es en tres semanas pero para el cual ya podrías  estar estudiando. Favor de notar que estoy utilizando la segunda persona para distanciarme del hecho de que esta es la realidad de mi vida. 

2. Cuando no saludas a esa persona que más o menos conoces

¿Cómo es que se llama ella devuelta? ¿Sarah?  ¿Hannah? ¿Katie? Hace dos semestres tuvieron  una clase de filosofía juntos y tu le hablaste un par de veces. Te acuerdas que una vez se puso una camiseta de los Giants, un equipo del cual eres fan. Pero cuando la viste en el comedor, decidiste ignorarla. Tú la viste y ella te vio, y ella tampoco te saludo, así que porque te sientes mal sobre esto? No sabes por qué, sin embargo así te sientes. 

3. Usando la aplicación Tapingo para pedir un Subway

Aquí el sentimiento de culpa es doble. Primero, un amigo te contó que los trabajadores de Subway odian la aplicación Tapingo porque jode con el orden de las órdenes y tú no eres un tipo al que le gusta joder. Segundo, cuando llegas a recoger tu orden miras que hay una cola de unas treinta personas. Luego de las primeras diez sabes ya no va a quedar pan Italiano con hierbas y queso. Te sientes sumamente poderoso y a la vez sumamente culpable. 

4. Llegar a Starbucks a las 9:59 p.m.

Esto es casi una anécdota personal. Una vez, llegue al Starbucks de Newcomb a las 9:58 p.m., sin saber que cierran a las 10 p.m. Claro, me sentí increíblemente culpable mirando a los trabajadores reiniciar la maquina de capuccino.. En este caso, sin embargo, la culpa inmediatamente disminuyó— porque,  justo antes de cerrar, los empleados de Starbucks reparten los pasteles viejos que de lo contrario serían tirados a la basura. Y ese cake pop estaba fantástico—lo siento.

5. Literalmente, moverte a cualquier hora de la noche.

Como estudiante de primer año con un  compañero de cuarto, de repente es una dilema moral pararte para ir al baño en la noche. ¿Si despiertas a tu compañero de cuarto por bajar de tu cama, ponerte zapatos de duchar y caminar por el corredor? ¿O sufres en silencio para proteger a tu compañero? Si odias a tu compañero de cuarto, esto es una elección fácil. Pero a mí el mío me cae bien, aunque me siento increíblemente culpable lo hago regularmente. Lo siento, Jonathan, pero roncas, así que estamos a mano.

6. Tomando dos porciones en el comedor.

Esto es posiblemente la culpa menos merecida en esta lista—los planes de comidas son caros, así debemos sacar provecho de ellos. Además, la mayoría de la comida del comedor varía de cruda a medio-cruda, así que, en la rara ocasión en la que encuentras algo delicioso y deseable, tienes el derecho a sacar dos porciones. Sin embargo, aun aquí encuentro difícil dejar de sentir culpa — culpa por ser juzgado por los empleados de Newcomb, mis compañeros y mi doctor.

7. Ser aburrido en frente de los grupos turísticos.

Una línea que nunca olvidaré que dijo mi guía turística, cuando estaba visitando la Universidad como un prospectivo estudiante fue “Elegí U.Va. porque, cuando vine, no vi a los estudiantes caminando con audifonos. Todo el mundo hablaba con otros en el campus.” Como resultado, me siento increíblemente culpable—y aburrido—cuando paso cerca de las guías turísticas con mis audifonos. Pero se lo merece la guía turística por mentir.

8. Pedir que quiten los tomates de tu comida en Rising Roll

¿A quién le gustan los tomates? O sea, los tomates crudos. El kétchup, la salsa, la salsa marinara- fantásticos los tres. ¿Pero los tomates crudos? ¿Para qué sirven? Las personas que dicen que les gustan son unos mentirosos. No engañan a nadie excepto a sí mismos. Igual yo me siento molesto cuando pido que hagan esta excepción en Rising Roll porque la fila literalmente siempre es de 1.000 personas durante la hora del almuerzo. Así que recientemente me rendí y decidí sufrir con mis sándwiches llenos de tomates. La culpa: 1. Yo: 0.

9. Darte cuenta de que perdiste una invitación para un cumpleaños que fue enviada por Facebook

Mentira. No me siento para nada culpable, Carl. ¿A quién se le ocurre enviar invitaciones a una fiesta de cumpleaños por Facebook? ¿Quién usa Facebook todavía? La única razón por la cual yo todavía tengo una cuenta es porque creo que mis futuros empleos serán más cómodos si yo tengo una presencia por Internet- aunque sea muy estéril. Nunca publiqué nada, y nunca lo haré. Mi cuenta de Facebook existe simplemente para existir. Entonces, Carl, cuando tú me mandes una invitación por Facebook como un loco, u hombre de 43 años, no voy a sentirme culpable si no la veo nunca. La culpa: 1. Yo: 1.

10. Demasiado, en serio

Si existe alguna lección aquí, es que hay muchas maneras de sentirse culpable por todo. Si hay una segunda lección, es que no se puede vivir así. Mira ese episodio de The Office, sírvete dos porciones en el comedor y pide que quiten los tomates de tu sándwich- la vida es demasiado corta para no hacerlo. Puede ser que un patinete Lime te atropelle en cualquier momento- lo único que quieres hacer es morir comiéndote un sándwich que no te satisface totalmente. 

related stories