Se está construyendo una nueva instalación que consume mucha energía a menos de dos millas de donde vives, y puede que ni siquiera te hayas dado cuenta.
Este nuevo centro de datos de investigación está situado en Fontaine Research Park, justo al lado de Jefferson Park Avenue. El proyecto fue aprobado inicialmente por el Board of Visitors en junio de 2025 y actualmente se encuentra en la fase de preconstrucción. A pesar de que esta decisión ocurrió hace más de un año, la aprobación inicial y el progreso continuo parecen haber pasado por alto por la comunidad universitaria. Mientras es comprensible que muchos ciudadanos tal vez no sepan de este desarrollo debido a las publicaciones mínimas y la resistencia a ello, podría haber impactos graves y perjudiciales por esta falta de conocimiento del desarrollo de centros de datos locales.
Aunque el centro de datos Fontaine en Charlottesville puede no utilizarse exclusivamente para la IA, fue diseñado para apoyar la computación de alto rendimiento y los trabajos de IA. La Universidad afirma que es una necesidad para apoyar las necesidades de computación de la Universidad, pero no es claro lo que significa precisamente en el contexto de las inversiones actuales o prospectivas de la Universidad en tecnología e IA.
Ciertamente, el desarrollo de los centros de datos no es exclusivo de Charlottesville. El norte de Virginia es actualmente el hotspot más grande del mundo para centros de datos, con más de 250 instalaciones en la región. Mientras que los centros de datos han existido desde los años 50, el aumento reciente de la IA generativa ha dado lugar a un aumento de estas facilidades en todo el país. Este rápido desarrollo se ha cumplido con un aumento de oposición local al desarrollo de centros de datos en todo el país. Dentro de esta oposición hay unos aspectos del desarrollo de los centros de datos que no les caen bien a muchos ciudadanos - los aspectos con que deben de ser comprometidos críticamente sobre el curso del desarrollo y operación del centro de datos de Fontaine.
El efecto más prominente de los centros de datos a los residentes cercanos es el aumento de los costos de energía asociados con el aumento en la demanda de electricidad local. Los costos de la electricidad están muy por detrás de la tasa de inflación, con el índice de precios al consumidor subiendo 29 por ciento, mientras que los costos de la electricidad han subido 42 por ciento desde 2019. Este aumento de la demanda de electricidad está muy relacionado con la expansión masiva de nuevos centros de datos en los años recientes. Además, el aumento en la demanda de energía y los costos para los residentes han resultado en un aumento de desconexiones de servicios públicos, incluidas en Virginia, las cuales impactan desproporcionadamente a hogares de ingresos bajos y pueden ser tangiblemente perjudiciales para su bienestar. También es probable que estos impactos energéticos afecten a Charlottesville con el desarrollo del centro de datos de Fontaine, y la Universidad tiene que aclarar públicamente que está considerando estas consecuencias para la comunidad más amplia de Charlottesville — no solo los beneficios de la computación de la Universidad.
Otra de las críticas habituales contra los centros de datos es la de las consecuencias medioambientales para las comunidades vecinas. En 2025, los centros de datos de todo el mundo consumieron 222 000 millones de litros de agua para la refrigeración. Además, el agua utilizada para refrigerar las instalaciones no puede reutilizarse sin más, ya que contiene metales pesados y sustancias químicas. Quizás, en un intento de responder a estas preocupaciones, la Universidad ha afirmado que el agua funcionará en un sistema de circuito cerrado, lo que podría ayudar a reducir el desperdicio, aunque este método solo está garantizado cuando la Fontaine Central Energy Plant opera a plena capacidad. Además del consumo de agua, se incrementan las contaminaciones acústicas, lumínicas y atmosféricas procedentes de los centros de datos. El daño que los centros de datos causan al medio ambiente es real y extenso, y ocurre ahora mismo, incluso en nuestra propia ciudad.
Quizás debido a estos problemas cada vez más graves, o a la disminución de la superficie rural disponible, o tal vez porque la gente simplemente está harta de tener que contemplar día tras día esos enormes y ruidosos bloques de hormigón, Virginia está empezando por fin a tomar medidas drásticas contra la construcción de centros de datos. En Virginia Beach se ha impuesto una moratoria a los nuevos proyectos. En Chesapeake (Virginia), ahora es necesario obtener la aprobación del Ayuntamiento antes de que los proyectos puedan seguir adelante. En Front Royal (Virginia), no se permiten centros de datos en la zona industrial de la localidad. Aunque los motivos aducidos para rechazar los centros de datos pueden variar de un condado a otro, una cosa está clara: la desaprobación pública ha influido en estas decisiones. Los virginianos están hartos de que estas instalaciones se apoderen de sus vidas y están manifestando su oposición; en 2025 se cancelaron 25 proyectos de centros de datos en Virginia debido a la resistencia pública, lo que demuestra que las opiniones de los ciudadanos sí tienen repercusión. En este proyecto también debería tenerse en cuenta y reflejarse la opinión de Charlottesville, de modo que los ciudadanos puedan expresar cualquier preocupación o inquietud que puedan tener sobre el centro de datos de Fontaine en los foros públicos que estén disponibles.
El debate sobre los centros de datos tiene muchos más matices que el simple «dejar de construirlos», y esto es, sin duda, cierto también en el caso del centro de datos de Fontaine. Aunque muchos ecologistas y filósofos preferirían que se pusiera fin por completo a la IA generativa para frenar su desarrollo, la IA está demasiado arraigada en nuestra sociedad y en el mercado laboral como para que ello sea realista. Por el contrario, esto no significa que los ciudadanos deban permanecer al margen del debate sobre los centros de datos. Si los ciudadanos se enteran antes de estos proyectos, disponen de medios de presión legales y políticos mediante demandas por molestias, evaluaciones ambientales, el uso de fondos municipales y la violación de los derechos de agua.
El hecho de que el discurso sobre los problemas de los centros de datos se repita una y otra vez no le resta importancia. De hecho, no hace más que poner de relieve las consecuencias de normalizar estas instalaciones que consumen tanta energía. El centro de datos de Fontaine es un claro ejemplo de lo que ocurre cuando la construcción de un centro de datos pasa desapercibida para la opinión pública, ya que muchos estudiantes de Charlottesville y de la Universidad aún desconocen la existencia de este proyecto. Los estudiantes universitarios deben mantenerse alertas ante los avances en la construcción de centros de datos en su comunidad y dar prioridad a informarse sobre las posibles consecuencias, a fin de contar con los argumentos adecuados para luchar contra su construcción. Los estudiantes universitarios deben demostrar su compromiso con su comunidad y dejar claro que la lucha contra los centros de datos no es en vano.
Nota de la editora: Este artículo fue escrito originalmente por Adeline Garvie el 25 de septiembre de 2026. Trabajamos para preservar el significado original en la traducción, pero no lo podemos garantizar.
Adeline Garvie es una columnista de opinión que escribe sobre salud, tecnología y medio ambiente para The Cavalier Daily. Se puede contactar con ella a través de opinion@cavalierdaily.com.
Las opiniones expresadas en esta columna no reflejan necesariamente las de The Cavalier Daily. Las columnas representan únicamente los puntos de vista de sus autores.




